Fantasía imposible

Quisiera a veces poder volver al pasado, sentarme ahí de nuevo sobre esas banquetas o sillas, compartir y escuchar. Es como un sueño que no logro realizar y entonces la convierto en una fantasía imposible que vivo lentamente de cuando en cuando y disfruto.

Eso me sucede cada vez que me conecto con alguna pieza que me seduce.

Supongo que esto se debe a que cuando somos adolescentes compartimos y discutimos aquello que nos gusta con detalle. Se  puede pasar uno toda la noche hasta el amanecer discutiendo los colores, el ritmo o la voz.

Cosas simples que importan tanto.

Y hoy quisiera discutir la dulzura y la sensualidad de Kimbra. Su  frágil despegar de mariposa. La voz de Gotye y lo sutil de esos pequeños sonidos que se niegan a salir de mi cerebro.

¡Rayos! ¿algún día estará disponible una versión guitarra para Rocksmith?


Pequeños Héroes

Creo México necesita más de estas historias. Historias que nos ayuden a olvidar el pesimismo que reina en México.

Pequeños héroes que aporten un poco de esperanza y que nos enseñen a creer que habrá un mejor mañana.

La mejor de las suertes para estos 3 pequeños: Angie, Gustavo y Abelardo.

y mi admiración Not worthy.

(no he podido dejar de hacer click en el video)


Mariposas de Neón

Mariposa:

Las culturas prehispánicas consideraban que las mariposas eran las almas de los guerreros muertos en batalla o sacrificio. Después de acompañar durante cuatro años al Sol en su recorrido diario, se convertían en este insecto.

Aunque a mi me parece — como dijera Rockdrigo — que tal vez hoy solo sea algún tiempo de híbridos.

(bueno, me gusta mas la versión de Heavy Nopal :) ).


Nadie

Nadie, ni siquiera el silencio o la bulla que emana del cielo o que fluye en el aire y que gira en el viento


Sendero

Sendero

Seguiremos caminando bajo la sombra de los grandes árboles.


Sueños

La parte que más me gusta de los sueños es que me permiten vivir por unos segundos breves destellos de mis recuerdos.


Makambo

Es como un atardecer con ecos de color de rosa.

Aunque si tradujera la letra seguramente me daría un balazo en el pié.

Salida

tunel

A veces para cambiar las cosas basta y sobra la esperanza que da ver la luz al final del túnel. Es saber con alegría que uno no andaba tan perdido.


Los años pasan

AdrianIleana

Hará unos días leía este blog, lo repasaba de principio a fin, leía sus historias y me maravillaba de mis recuerdos y del como han cambiado las cosas.

Hoy Adrian tiene 11 años y disfruta de sus últimos días de niño. Aun a veces se maravilla con un pequeño juguete que lo entretiene por horas y aún no ha querido deshacerse de algunos de ellos que considera especiales y los conserva con cariño. Desde pequeño ha tenido el don de maravillarse con la vida, y esa será su fortaleza.

Pequeñitas manos ahora tiene 5 años y es un torbellino. De personalidad fuerte arrasa con todos, aun con su pequeña mascota, un Cocker, con quien literalmente se agarra de las greñas. Tiene una sonrisa y alegría que mata; sus pequeños abrazos espontáneos de chango encaramado mientras dice —Papi, te quiero mucho— me hacen estremecer el alma.

He descubierto que a mi “pequeño” le fascina el mar y nadar en el agua aunque no comparte conmigo el gusto de pescar. Así he renunciado a veces siquiera mencionarlo, no soporta la visión de ver un pez con un anzuelo atravesado.

Ile por el contrario no duda en pedir un anzuelo en su pequeña caña, más de una vez nos ha ganado y no se inmuta al tomar un pez  en las manos.

Aunque ciertas veces puedo atrapar a ambos pescando jaibas o cangrejitos.

Esa, pienso, ha sido tal vez la parte más fascinante de ser padre, cada uno de ellos es diferente y especial a la vez.

¿Se sentirá lo mismo al ser abuelo?

Por las noches aún conservo la costumbre de levantarme para visitar el cuarto y cerrar las ventanas si hace frio y acomodar las sabanas. Sentarme un rato al lado de ellos, acariciar su pelo y sentir que estoy ahí para protegerlos por toda la eternidad.


Tarde en la playa

DiaDePesca

Ha sido un buen fin de semana. Uno de aquellos de los que me hacía falta tanto. Poder caminar sobre las piedras con pequeñitas manos, caminar con mi pequeño a la orilla del mar.

Tomarme unos cocos.

Comer ricos mariscos en Santa Clara con una cerveza en la mano. Ver un atardecer en Chabihau.

Cuanto diera por mantener esa paz.


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