Guatemala

Es extraño ver llover a través del cristal del aeropuerto. La lluvia es leve. Me pregunto que sentiremos al despegar el avión. Este será un viaje exprés, solo 2 días, ida y vuelta a Guatemala en casi un solo día. Me preocupan los comentarios de la personas que conocí en Nicaragua, entiendo que Guatemala es de cuidado, ojala y no sea así, que sea una ciudad como cualquier otra, que pueda al menos conocer aquello por donde estoy paseando.

Lo difícil del Aeropuerto de México es que no hay ningún enchufe por ningún lado, así que si traen portátil y se les acaba la batería crucen los dedos. Las conexiones de Samsung digamos que a veces se agotan.

Esta breve descanso en el camino me permita escribir como otras veces, la lluvia a mi lado me hace pensar. Hará una media hora que escucho música, es raro, no tengo creo tengo interés en especial, tal vez me gusten aquellas piezas que me han acompañado en el camino. Así somos los seres humanos a veces intangibles y etéreos llenos de recuerdos imborrables que no se pueden palpar. Algunas de ellas me traen recuerdos imborrables, aquella casa de paja llena de sol en la mañana, rodeada de tesoros invaluables colgados de sus bajareques que nunca me cansé de encontrar. Solo fierros viejos tal vez, algún cancionero de aquellos de Alka-Seltzer amarillo y olvidado. El olor a leña. Tal vez 1975 o 76, no lo puedo recordar…¿por qué desde aquel entonces han desaparecido las piletas de agua en las casas de Yucatán?

Esta semana mi pequeño cumplió 10 años, simplemente no puedo creer como pasa el tiempo. 10 años desde que aquella cosita pequeña y frágil en mis brazos cambió mi vida. No lo sé, simplemente a veces el sentido de la vida se descubre de repente. Hoy es un niño alegre que corre y me abraza.

Muchas felicidades pequeño, gracias por esos 10 años de vida que me has dado.

Frijol con puerco @Portland, Oregón

FrijolConPuerco

Hará un año que regresé a vivir a Yucatán. En todo ese tiempo por “x” o “y” no se me había hecho comer “Frijol con Puerco”. Me moría por probar ese plato y me prometía que un lunes de estos iría a cualquier lado con tal de comerlos y nada.

Nunca me imagine que a más de 2500 millas de Yucatán, una tarde de Domingo comería un rico frijol con puerco, con rabanitos, cebolla morada, salsa. tortillas y cilantro.

¿Saben? A veces cuando éramos jóvenes esperábamos sentados sobre la banqueta por un raid a cualquier parte. Soñábamos con mil cosas, soñábamos con un futuro diferente. Jamás pensé en aquel entonces que una tarde de domingo nos volveríamos a sentar en una mesa a más de 2500 millas de distancia de esa banqueta y que muchos de aquellos sueños se volverían realidad.

¡Mil gracias amigos! ¡fue un excelente fin de semana!

PD. Las de abajo no son fotos de Portland, si no de Seattle donde estuvimos el domingo

Un poco más al norte.

Hoy tengo que esperar de nuevo, serán 9 horas de espera para el vuelo a Portland, WA. Poco a poco me empiezo a familiarizar con este aeropuerto. Ya tengo mi lugar preferido para comer. Terminal E: Johns&Papas. Sirven buena comida, sobre todo para desayunar, huevos con salchicha y papas, calientes. Bastante rico.

Cada vez que vengo es más rápido, y me siento más confiado.

Aprovecho las terminales de SAMSUNG para conectar la portátil. Todavía no me animo a contratar internet, demasiado caro para mi bolsillo por solo unas horas. Un amigo me comenta que puedo usar la cuenta de Infinitum…a la primera que pueda me cambio de proveedor.

Serán 4 horas de viaje, ahora sí que será lo más al norte que haya estado jamás. Portland se me hace tan lejos, sin embargo creo esta por primera vez en muchos años estaré acompañado de amigos de muchos años. Ellos viven de años atrás en Portland. Jugamos patea-lata juntos, estudiamos la secundaria juntos e incluso la preparatoria.  Finalmente los vuelvo a encontrar después de no verlos unos 10 años.

Finalmente un lugar para escribir

Tengo que esperar 4 horas más. Ha sido un viaje pesado. Tuve que tomar el vuelo desde Cancún por lo que significó que tuviera que viajar en “camioncito” por la noche. Llegué a las 3 de la  mañana y a las 3:30 estaba en el aeropuerto.

Es impresionante. En el méndigo aeropuerto no hay ni un lugar para sentarse, ni una sola silla. Tuve que esperar hora y media parado o sentado en el piso esperando que llegara el personal de Continental para documentarme y finalmente pasar a un lugar donde hubiera sillas. Aparte de un dependiente del mostrador mamón que se quejaba de todo mundo de que el aire acondicionado a las 4:30 de la mañana no estuviera prendido mientras repartía a diestra y siniestra formatos para quejas de Continental.

Me dio que pensar un poco. Justo un día antes un vuelo de Air France había caído al mar. Me ha tocado varias veces viajar sobre el mar. Siempre sientes la incertidumbre, más bien la certidumbre, de que si el avión se cae te cargará la chingada. Trato de imaginar..es ver la pantalla donde proyectan el mapa mostrando  la ruta y que tan lejos estás de todas partes y en medio de la nada. Tienes que contar las horas que han pasado y las horas que faltan. Y de repente caes en la cuenta que estás en medio de la nada, no hay futuro, solo agua por todas partes.

(Esperemos que no me toque viajar en temporada de Huracanes para cruzar el golfo en medio de una tormenta).

Debo alejar eso de mí, ahora debo esperar 4 horas más en el Aeropuerto de Houston. Será lo más al norte que halla ido alguna vez.

Hoy solo había una persona enfrente de mí en migración. Con tantas venidas a este lado debería saber ya que debiera ahorrarme los “buenos días” a todo mundo. Nadie te contesta. Ni el de migración, ni la de aduanas, ni los de seguridad. Aunque tengo que reconocer que me he topado con tipos amables haciendo su trabajo de la mejor manera.

Mientras espero creo tengo suficiente tiempo para reflexionar y para pensar un poco. Acerca de este blog. Me gustaría que fuera mi diario. Aquí, escondido en el anonimato que dan millones de páginas. Será así.

México para los mexicanos.

Managua

Hay cosas que no entiendo, que no puedo comprender.

Me ha encantado Nicaragua, su gente se ha portado de maravilla conmigo. Se esmeran en hacerte sentir como en casa y no puedo más que agradecerles. Todos los días un chofer de la compañía a la que le dí un curso me recogía para llevarme a la oficina o de regreso al hotel. Cada uno de ellos tenía un estilo diferente, el señor que ha crecido el pueblo con el que se puede discutir la mejor comida de Nicaragua o los mejores quesos, el joven demasiado ocupado para platicar y el que no puedo definir porqué.

Este último siempre platicaba de cosas trascendentes.

— Recuerdo cuando salió Windows, uno no podía entenderlo…— me decía mientras me 
me daba una cátedra de como eran aquellos tiempos que pocas gentes en el medio me han dado.

Así me enteré que fue a la universidad.

—¿Qué tal México? ¿Ahí está bien gacho, nó? Pura matazón — me decía —, yo no cambiaria Nicaragua por nada y eso que estado en varios países, estuve de mojado en Estados Unidos, en México varias veces, en Brasil, en Venezuela…en México te ponen la pistola en la cabeza en medio de la gente como en El Salvador o Guatemala y ni quién diga nada.

Así me daba mi primer baño de agua fría al llegar a Nicaragua y me obligaba a platicar toda la violencia que ocurre en mi país. Ahí aprendí que México era más peligroso y que podía caminar tranquilo. Que como en todos los países había lugares sagrados que uno nunca debía pisar.

Platicamos de muchas cosas.

— Aquí en Nicaragua tenemos un dicho “México para los mexicanos” y lo usamos en muchas situaciones ¿Qué hay de verdad en ese dicho? Muchos dicen que los Mexicanos no soportan a la gente de otros países…
—No, para nada, en lo absoluto. Tengo muchos amigos de otros países que viven en México muy tranquilos  — le decía recordando a toda la gente maravillosa que he conocido a lo largo de los años pero 5 minutos después venían a mi mente todos esos reportajes de mojados muertos en la vía del tren o de los asaltos que sufren.
— Á mi hermano lo rescató una familia en México, se fue de mojado y en el camino una familia le dio vestido, comida y un lugar para dormir. Siempre que he ido a México he querido encontrarlos pero no he podido, me hubiese gustado mucho fraternizar con ellos, acercar los lazos …
—¿Cómo…?
— Uno en el ejercito aprende muchas cosas, entre ellas a valorar la vida.

Y mientras me dice esto no puedo evitar preguntar si estuvo en la guerra, si fue soldado.

Su semblante cambia, se torna mucho muy serio. Su mirada se pierde a lo lejos y guarda silencio un momento

—Me reclutaron, me tocó el servicio militar, fuimos 5 hermanos que entramos al mismo tiempo. A mi Papá lo asesinaron allá en la sierra los otros. Uno en el ejercito aprende a combatir y disparar, a matar por que si no los del otro lado te matarán. Uno aprende a quererse a sí mismo a apreciar la vida—dice con un silencio que al final dá la conversación por terminada.

En la tarde de ese mismo día uno de los asistentes al curso me decía.

—  Fue algo terrible, balas por todos lados, en la casa poníamos los colchones por las ventanas. No podías salir, soldados por todas partes, todo de color verde.
— Pero entonces si no podían salir, como le hacía para comprar comida.
— Sé que te sonará terrible, pero una vez tuvimos que comer arroz con gusanos.
— Es difícil imaginar — le contesté tratando de ser lo más respetuoso posible.
— Llegó un momento en el que tienes que abandonar todo y salir. Dejar todo lo que posees e huir, venía la guardia y si te quedabas te mataban.

Y me ha dejado pensando. A veces uno pensaría que puede comprender todo pero no es así. La guerra, la maldita guerra que aniquila todo, que carcome la humanidad. Que corrompe y que destruye. ¿Quién te ha dicho que es fácil entender todo viendo simplemente las noticias?

Y he regresado a México pensando. Managua ha sido una grata experiencia de conocer, su comida, las empanadas de maduro y el queso frito no tienen comparación. Pero hay algo que me pesa, que me corroe: “México para los mexicanos”. Es esa incertidumbre de quién sabrá la verdad.

Cuervos

unoscvs  

Llovió toda la noche y hoy por la mañana hay un poco de bruma. Hay una pequeña ardilla sobre el tronco de un árbol buscando comida. Corre de aquí para allá con pequeños saltitos y se lleva algo a la boca.

En alguna parte hay un gorrión.

Pero siempre me ha llamado pavorosamente la atención ese grosero graznido.

Que despierta, que no abandona, que cala bien hondo.

En Monterrey solo en el frio de algunas veces del año en algunos años los vi llegar.

Más negros que la noche y de mirada estática.

Cuervos

Birmingham

Es la segunda vez que escribo a no se cuentos pies de altura. Esta vez la capa de nubes era más ligera, casi transparente pero constante sobre la ciudad, también sobre la península. Es mas, no pude ver la costa. La mañana era fresca como lo suelen ser las noches en diciembre en Yucatán.

Siempre me he preguntado sentirá caminar por ese cielo lleno de nubes?. Sería como caminar en el agua, con los pies llenos de humo

¿se oirá silencio?

Ayer mientras preparaba la maleta sufría de nuevo de ese malestar llamado incertidumbre. No sé a donde voy, ni como será esta vez. Nuevas caras y nuevos rostros. Es esa incertidumbre que siento cada vez que salgo ¿pasará algo?¿seré yo?¿será mi familia?¿y si por x o y no regreso? trato de alejar esto de mi mente y pienso en las cuantas veces he estado afuera y lejos. No ha pasado nada a mayores. Solo es cosa tener cuidado y pensar muy bien donde se mete uno. La experiencia me ha enseñado a desconfiar incluso de las personas que con un mapa en la mano pareciendo estar perdidas no son lo que parecen.

No puedo quejarme de la vez pasada. Todos fueron amables. Tuve incluso mi primera comida de acción de gracias. Es grato compartir la mesa y escuchar anécdotas de las demás personas. Cómo romper nueces, dónde se pueden comprar los duraznos más sabrosos, la pasión por la jardinería que alguien tiene o(la falta de agua que llevó al racionamiento de esta en Atlanta (sucede en todas partes).

Como quiera no puedo dejar de abrazar a mis familia como si fuera tal vez la última vez.

Volando

Esta es la primera vez que escribo a no se cuantos mil pies de altura. Se siente diferente. Siempre me ha llamado la atención las figuras que forman aya abajo, la afluente de los ríos, de los lagos.

Mientras despegaba de Mérida pude ver mi casa. Es curioso verla desde arriba y pensar que están durmiendo todavía.

El suelo estaba cubierto de nubes, así que no he podido ver el mar al salir de Yucatán. Lo he podido hacer al entrar a Texas.

Carajo, está el mar repleto de plataformas petroleras. .

He tardado en cruzar migración cerca de una hora. Tenia una gran incertidumbre del proceso, de que seguía después de qué, pero todo ha sido fácil. Cada vez es más fácil. Por poco pierdo el vuelo. Así que he tenido que correr por todo lo largo del aeropuerto, corrí tanto que casi perdí el aliento.

— Take a big breath! you did it.

Y es que lo necesitaba, por lo visto se me notaba tanto al llegar a la puerta del avión que no me pudieron decir otra cosa.

Ahora vuelo rumbo a Atlanta, será mi primera vez en Georgia. No sé como será, a que personas tendré que conocer. También será la primera vez que dé entrenamiento al mismo tiempo al otro lado del mundo.

Las cosas que hace la tecnología.

En Brasil

Ahora que vivo en Yucatán quisiera tener la vida para al menos vivir 10 años y esperar que seas adolescente y que Ileana tenga tu misma edad.

Ahora estoy en Brasil, en la ciudad de Sao Paulo. Se celebra el día del padre y yo escribo para ustedes acostado en la cama en silencio. He dejado la ventana abierta un poco para que entre la poca luz del sol. Por las ventanas se ven los edificios altos, el sonido de la ciudad apenas llega y algunas aves cantan cerca de la ventana.

Así es Brasil, hoy estamos en invierno.

Sé que no te he contado mi vida, a veces he fallado en comunicártela. Quisiera que entendieras y supieras que alguna vez fui un niño. Me encantaba subirme a los árboles, correr al aire libre, jugar canicas y reír todos los días.

Tu abuelito, mi papa, siempre estaba en la escuela. Recuerdo mucho más cosas de esta época. A veces ciertos días había tormentas que ennegrecían el cielo por varias horas. Recuerdo la luz de un rayo por la ventana, el estruendo que hizo tan cerca de mí, Norka tu tía me jaló hacía atrás.

En la escuela doña chona vendía tortas de jamón, de telera con una rebanada de cebolla y un sabor que en perseguido en mi vida pero no he podido encontrar. Mientras la maestra daba clases yo jugaba con los lápices, eran naves que me llevaban a lugares lejanos.

San Rafael fue un lugar donde fue muy lindo estar ahí. He sentido a lo largo de los años que ahí realmente fui un niño.

A veces corríamos entre los plátanos y jugábamos sin preocupaciones. Con unas ligas recorríamos los platanares buscando libélulas. En agosto las lluvias inundaban el patio y algunos días podíamos salir a caminar con botas de hule y el agua a 5 cm de altura. Era un patio lleno de agua de principio a fin. Era un patio lleno de sol y nubes en el piso, de agua transparente que permitía ver.

Si Ileana, también me hubiese gustado que estuvieras ahí. Sería mágico poder jugar contigo y brincar en el agua. Adrián seguramente correría saltando sobre el agua lleno de felicidad.

De esta casa recuerdo mi primer muerto. Mi abuelito murió dormido en el canapé. Recuerdo vagamente su figura dormida. Tendría unos seis años. Abuelo ¿en el cielo podré a volver a jugar contigo?¿pero no me regañarás, verdad? Solo quería acompañarte ¿Querrás jugar con mis hijos Abuelo? Tal vez yo pueda ser pequeño de nuevo y jugaremos juntos.

Enfrente de la casa teníamos un almendro y sobre la banqueta aterrizaban sus pequeñas flores que con sus antenitas parecían diminutas naves. Me encantaba jugar con ellas. Armaba tubos desde donde tirar las canicas, con maderas y el dominó del abuelo. La ficha que más me gustaban incluían el numero 5, pero no el cuatro, tampoco el tres.

Celaya

Aun no comenzamos y siempre es igual: esperar a que abran. ¿Será que me gusta llegar temprano? No lo sé. Me gusta ser puntual y estar siempre al menos 5 minutos antes de mis compromisos. La mañana es fresca y agradable, tal vez estemos a unos 14 grados.

Aquí siempre hay ruido, proviene de gigantescas máquinas que crean y transforman el acero. Tengo que caminar unos 10 minutos desde donde me deja el taxi en la entrada de la planta hasta las oficinas. El cielo aquí es azul, y sería una mañana hermosa si no fuera por que tengo que caminar entre trenes, maquinaria y cerros de chatarra. A un costado de la acera que delimita el camino, gigantescos imanes y garras mueven esos cerros de lugar.

Este viaje me ha costado mucho menos trabajo, todo ha sido más fácil, incluso no me quejé del aeropuerto, sin embargo volé a León y de ahí tuve que tomar un taxi que me trajo por carretera, eso fue una hora de camino. El hotel es bastante agradable y si tiene un restaurante en forma, así que puedo desayunar algo caliente. Hoy me desayuné un omelet relleno de huitlacoche y estaba delicioso.

Con apenas 3 días aquí aún me cuesta trabajo ubicarme, hoy estaba a punto de gritarle al taxista que se estaba yendo para otro lado.

-usted no se preocupe – me respondió

Sorpresa, llegamos rapidísimo, ha sido la vez que menos se tardaron…mmm, o sea que los otros taxistas me han dado vueltas y mas vueltas.

Por las noches estoy cerca de un centro comercial así que puedo pasear un rato por la noche. El centro comercial es pequeño y tranquilo, me gusta. El martes pasé enfrente de un negocio que venden navajas de todo tipo (y es que a mi me fascinan) de muchos colores y con 20 mil cositas, con mango de madera algunas o de hueso. El letrero rezaba “liquidación, solo hoy”, ayer Miércoles seguía el letrero, me supongo que hoy por la noche también estará, eso lo convierte en un hoy de 3 días. Lastima, si no fuera por que no te permiten llevar navajas en las maletas me compraría una. Antes bastaba con declararla, la ponían en una cajita y te la documentaban, hoy no se que ocurriría si llego con una navaja al aeropuerto.

Esta vez prefiero pasear ya que el libro que me traje no me gustó, el de la semana pasada me gustó tanto que lo terminé el fin de semana. El que me traje es una novela de un interesante tema: “la cruzada de los niños” y se refiere al ejercito de niños que participó en las cruzadas, lamentablemente la prosa es mala. Así que a la hoja 30 creo lo dejé. Trataré de hoy por la noche encontrar una librería para ver si doy con algo interesante.

¿Alguna vez te han seguido?

Este fin de semana por fin pude ver “The Bourne Supremacy“, segunda parte de “The Bourne Identity“. Esto fue gracias a que los de SKy se mocharon y abrieron la señal de CINECANAL. Durante la película en varias escenas el agente Bourne se sube al metro para perderse de los que lo siguen. Alguna vez leí la novela de Robert Ludlum y ahi describe con más detalle como perderse en el Metro. Otras novelas de espías describen metodos diversos. Vale la pena conocerlos, aunque nunca crees ponerlos en práctica…

En mi primera visita de trabajo a España, me fui de traje y corbata. Barcelona es hermosa, Madrid tiene mucha historia, Toledo es impresionante. Hice muy buenos amigos en Madrid y Barcelona , su gente me pareció muy amigable y honesta. Cuando me agarraron confianza me dijeron: “aquí en España, no se estila usar traje, mira como vamos vestidos”. Aprendí bastante.

La segunda vez, todo salió mal. A la media hora de llegar a Madrid fui asaltado. Se llevaron mi cartera, las tarjetas…todo. Me quedé con el pasaporte y con los Euros que recién había cambiando en el aeropuerto. Era Domingo.

Decidí tomando en cuenta las recomendaciones recibidas en mi viaje anterior no llevar traje ni corbata, resulta, que a la oficina a la que fui, todos iban de traje y corbata. Oh que la chingada. Para terminar de joder, hacía un frío de los mil demonios, lo único que tenía era la chaqueta ligera que llevaba para mitigar el frío del largo vuelo. Así que en lo que llevaba mi reposición de la tarjeta, ni pedo, me tuve que aguantar.

El sábado siguiente como andaba escaso de fondos, decidí conocer Madrid caminando. Caminé por todas partes, al norte y al sur, al este y al oeste. Descubrí bastantes cosas interesantes, me metí por error en varios barrios pobres, con paredes llenas de graffitis y gente drogada en las esquinas, cuando se ponía muy feo giraba 180 grados y regresaba sobre mis pasos. Pensaba: ¿De donde sacas que todo era azul?.

El domingo me fui al Museo del Prado. Precioso, pero después de 4 horas sales hasta la madre de Arte.

Después de esto decidí caminar hasta el Hard Rock para comprar la gorra que mi cuñada me había pedido. Unos 100 metros antes de llegar sobre la acera por la cual caminaba estaba un sujeto con un mapa en la mano, al ver que me acercaba mientras me mostraba el mapa me hizo una pregunta, pensé que me preguntaba donde quedaba algo, y me acerqué a ver el mapa. Error. En ese momento quién sabe de donde salieron 2 policías vestidos paisano, y mientras con un rápido movimiento te mostraban la placa te gritaban ¡Quieto!. Me revisaron, el pasaporte, saqué todo lo que traía en los bolsillos, me hicieron mil preguntas, yo le expliqué que simplemente era un turista caminando que iba a comprar una gorra al Hard Rock. Al otro tipo le fue peor, resultó que era de Rumania, todavía no comprendo como no lo encueraron ahí. Estaba que me llevaba la chingada, les reclamé que por qué me hacían esto. “Por esta zona hay mucha droga” me respondieron, los del este se dedican mucho a esto y simplemente tu te metiste. Me miraron y me dejaron ir, pidiendo una disculpa y dandomen míl recomendaciones acerca de la seguridad en Madrid. Encabronado, decidí cortar por lo sano e irme al hotel a encerrarme.

Así que me puse a caminar hacía el hotel. Después de unos 20 minutos de caminar me pareció notar que me seguían. Antes de que fuera fanático de las novelas históricas, era fan de novelas de conspiraciones donde espías rusos versus espías estaunidenses tramaban planes perversos teniendo como escenario Europa. Eran las que estaban de moda. Así que ahí estaba yo, con una persona aparentemente siguiéndome, chale, hasta me sentí James Bond. Para comprobar mi teoría seguí caminando con calma, doblé en una esquina, el tipo dobló. Doblé en otra, el tipo dobló también. Me metí a una tienda, el tipo esperó. Recordé que no sé en qué novela el mejor método para perder a alguien era el Metro. Me encamine al metro más cercano que tenía con el tipo trás de mí. Esperé un rato, al llegar el metro me subí , el tipo se metió al otro extremo del vagón. Esperé hasta que sonó el silbato del tren anunciando que las puertas se cerrarían y en ese momento echo la madre me baje de un brinco. Tomado por sorpresa el tipo se lanzo sobre las puertas que se cerraban ya. Mientras el forcejeaba con las puertas yo simplemente me había quedado parado en el andén viendo como batallaba para salir, así que cuando pudo salir del metro, se topó de conmigo, lo miré con una cara de “ya ni chingan”. Se quedó estático, entonces se dio la media vuelta y se fue.

Ahí se acabó mi viaje a Madrid. El resto del fin de semana me la pasé encerrado leyendo. Y al primer vuelo para México me regresé.

Todavía a veces me da miedo pensar en que demonios me metí sin querer.

Aprendí bastante:

  • Nunca creas en lo que te digan.
  • Te pueden asaltar tanto aquí en México como en Europa.
  • Ser de nacionalidad Mexicana es una chulada.
  • No importa que vayas a al desierto del Sahara, siempre lleva un abrigo.
  • A tu banco le vale madre si te asaltan. Cerciórate una y otra vez que tu banco ha tomado nota de todas y cada una de tus tarjetas. Nunca pierden.
  • No confíes en nada, ni en nadie.
  • Las novelas de espías, enseñan.

En mi tercer viaje a España, me fui de traje y de corbata, hablé fuerte y recio casi gritando, únicamente me metí a lugares bien. Pregúntenme como me fue. De pelos.