Lugares secretos

Mi lugar secreto

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Iglesia de San Juan Bautista

Todos tenemos lugares secretos. Éste es el mío.

A través de los años el lugar ha cambiado. Cuando era pequeño era simplemente atrás de la cama, un poco más grande las ramas de un árbol. En el DF pudiera haber sido un mercado que me recordaba mi tierra o una pequeña capilla o las montañas en Monterrey.

Los lugares secretos te protegen, te hacen sentir un niño y te dejan saber que ahí no te puede pasar nada, tal cual una burbuja mágica.

Así, de cuando en cuando, algunos sábados, camino hasta él y descanso. Por algún motivo al entrar me siento en paz en un silencio agradable, puedo meditar y platicar de mis pendientes y agradecer.

Es como si estuviéramos conectados el uno del otro desde que yo era un enano.

Lo sé al cruzar la puerta.

Makambo

Es como un atardecer con ecos de color de rosa.

Aunque si tradujera la letra seguramente me daría un balazo en el pié.

Tarde en la playa

DiaDePesca

Ha sido un buen fin de semana. Uno de aquellos de los que me hacía falta tanto. Poder caminar sobre las piedras con pequeñitas manos, caminar con mi pequeño a la orilla del mar.

Tomarme unos cocos.

Comer ricos mariscos en Santa Clara con una cerveza en la mano. Ver un atardecer en Chabihau.

Cuanto diera por mantener esa paz.

Guatemala

Es extraño ver llover a través del cristal del aeropuerto. La lluvia es leve. Me pregunto que sentiremos al despegar el avión. Este será un viaje exprés, solo 2 días, ida y vuelta a Guatemala en casi un solo día. Me preocupan los comentarios de la personas que conocí en Nicaragua, entiendo que Guatemala es de cuidado, ojala y no sea así, que sea una ciudad como cualquier otra, que pueda al menos conocer aquello por donde estoy paseando.

Lo difícil del Aeropuerto de México es que no hay ningún enchufe por ningún lado, así que si traen portátil y se les acaba la batería crucen los dedos. Las conexiones de Samsung digamos que a veces se agotan.

Esta breve descanso en el camino me permita escribir como otras veces, la lluvia a mi lado me hace pensar. Hará una media hora que escucho música, es raro, no tengo creo tengo interés en especial, tal vez me gusten aquellas piezas que me han acompañado en el camino. Así somos los seres humanos a veces intangibles y etéreos llenos de recuerdos imborrables que no se pueden palpar. Algunas de ellas me traen recuerdos imborrables, aquella casa de paja llena de sol en la mañana, rodeada de tesoros invaluables colgados de sus bajareques que nunca me cansé de encontrar. Solo fierros viejos tal vez, algún cancionero de aquellos de Alka-Seltzer amarillo y olvidado. El olor a leña. Tal vez 1975 o 76, no lo puedo recordar…¿por qué desde aquel entonces han desaparecido las piletas de agua en las casas de Yucatán?

Esta semana mi pequeño cumplió 10 años, simplemente no puedo creer como pasa el tiempo. 10 años desde que aquella cosita pequeña y frágil en mis brazos cambió mi vida. No lo sé, simplemente a veces el sentido de la vida se descubre de repente. Hoy es un niño alegre que corre y me abraza.

Muchas felicidades pequeño, gracias por esos 10 años de vida que me has dado.