Lugares secretos

Mi lugar secreto

A post shared by Adrián Ceballos (@diosich) on

Iglesia de San Juan Bautista

Todos tenemos lugares secretos. Éste es el mío.

A través de los años el lugar ha cambiado. Cuando era pequeño era simplemente atrás de la cama, un poco más grande las ramas de un árbol. En el DF pudiera haber sido un mercado que me recordaba mi tierra o una pequeña capilla o las montañas en Monterrey.

Los lugares secretos te protegen, te hacen sentir un niño y te dejan saber que ahí no te puede pasar nada, tal cual una burbuja mágica.

Así, de cuando en cuando, algunos sábados, camino hasta él y descanso. Por algún motivo al entrar me siento en paz en un silencio agradable, puedo meditar y platicar de mis pendientes y agradecer.

Es como si estuviéramos conectados el uno del otro desde que yo era un enano.

Lo sé al cruzar la puerta.

Sendero

Sendero

Seguiremos caminando bajo la sombra de los grandes árboles.