Noches de frío

noviembre

¿Recuerdas Adrián esas frías noches llenas de estrellas, de leves susurros con sabor a sandía?

¿Recuerdas el suave arrullo de las mecedoras, de olor a limones, de velas que caminan por la noche camino hacía arriba, noches llenas de cantos y de  voladores?

¿Recuerdas el dulce sabor del arroz con leche, de un simple vaso con agua o de un méndigo coco por sobre la albarrada?

¿Recuerdas esas noches llenas de risas y luces, de caldos de pavo al amanecer?

¿Recuerda Adrián esas noches llenas de frío?

aaaah…parece que en mis recuerdos había mucho frío que hacía tiempo no había sacado a pasear.

Luciérnagas

Luciernaga

— Creo que hay fiesta en el parque…
— Parece que sí Pequeña.
— ¡Mira Papá, son luciérnagas!

Y Pequeñitas Manos se ha emocionado contando Luceros.

Y parece que ambos, mi pequeña y yo, tenemos ahora recuerdos llenos de estrellas.

Mi bicicleta

Finalmente me tendré que despedir de mi fiel compañera de soledad.

BiciAdrian

Las fractura de ayer en el cuadro fue la ultima estocada que pudo haber recibido. Le tengo bastante cariño, me ha brindado muchas horas de agradables paseos, de viento en la cara, caídas, dolores y sangre; y paisajes que no conocía.

huasteca

Esto me hace recordar bastante el cañón de la huasteca. Era otro en aquellos tiempos.

Puedo recordar la frescura de las piedras del lecho del río seco mientras acostado con las piernas adoloridas, después de horas de pedalear en ella, podía ver la luna y las nubes en un cielo azul rodeado de las altas murallas del cañón de la huasteca. Solo se podía escuchar el suave cantar de las hojas.

Los cactus y ese paisaje desertico. La cantidad de agua en las botellas, las piedras y el camino polvoriento. Ese soplar tan suave de las tardes o de las medias  mañanas que arrullaba.

Las gélidas mañanas a –2 grados con nubes blancas desparramandose sobre la cresta de las montañas como un helado de coco en una clara mañana fría de invierno.

El mágico día en  el río Santa Catarina en el que por primera vez descubrí la mar de mariposas monarca que cruzaban la ciudad y verlas ahí por horas.

El viento helado de invierno sobre mi rostro y sobre mis piernas en las bajadas.

Las hermosas tardes después de las lluvias con el río lleno y corriendo al lado de la ciclo pista.

La maldita aparatosa caída que por poco me cuesta el cráneo pero de la cual aún conservo un leve recuerdo en la cara y las manos. Gracias ángeles, gracias, casco, guantes y policarbonato.

El bosque lleno de neblina en las mañanas de Chipinque.

Los pinches perros tratando de morderme la pantorrilla…

Aaah, le debo tantos recuerdos.

¿cómo podré hacerle para jubilarla con dignidad?

😦

Venezuela

CaracasVenezuela

La primera vez que vi un MIG volando raso entre los edificios, desde la ventana y negro como los cuervos, fue en Caracas.

Me dijeron:

—Hay manifestación hoy, así que Chávez acostumbra a pasárselos por encima.

Lo que me encantó de Caracas es que finalmente pude conocer una ciudad como las de Mafalda. Aún me sigue fascinando ese maravilloso nombre de una tienda de jugos y pasteles llamado “La Zanahoria” y me preguntaba (y aún me sigo preguntando) por qué carajos en México no usábamos nombres tan simples en Español como en Caracas

Sin embargo lo que me pesaba era escuchar lo mismo por todas partes: “Chávez por aquí, Chávez por allá”.

—Yo tenía un buen trabajo, y lo he perdido por culpa de Chávez, mírame, ahora tengo que pedir dinero prestado para pagar la escuela de los niños.

—Es Chávez, está en una “cadena”, no sabremos cuando terminará, no sabemos si hoy o mañana. Cuando se le ocurre (como diríamos en México, cuando se le hincha) interrumpe lo que haya, telenovela, futbol y lo que sea y se pone a transmitir, hablando y hablando de lo que sea hasta el cansancio.

—Muchos están abandonando Venezuela, se van a otros países.

Se me quedaron grabadas todas cosas en la mente y con el paso del tiempo se me fueron olvidando.

No es loable que nadie muera o regodearnos de ello, pero hoy, en la ausencia de Chávez, esperemos que las cosas mejoren para todas esas personas fantásticas que conocí.

Macabiles

macabil

Creo que me encanta pescar por que cuando lo hago me puedo enfocar en el agua, en las olas, el viento o en esas manchas oscuras que como relámpagos o como nubes se mueven bajo la superficie.

Hoy el mar estaba particularmente calmo, el agua era transparente y por primera vez en 2 años he visto el fondo del mar en Sisal.

Mientras se pesca siempre hay algo de lo que estar pendiente, de la línea, de los nudos o de la caña, de la velocidad del señuelo y de los destellos plateados que lo merodean.

Uno puede dejar los problemas atrás. Por un momento dejan de existir.

Aunque hoy estuve a punto de perder la paciencia al tener un ejecercito de personas y niños en la espalda supervisando los lances.

Hoy que es mayo había macabiles. He atrapado unos 5 de los cuales pude liberar 3; 4 mas han mordido el señuelo y sin soltarlo han dado muy buenos brincos fuera del agua pero nada más.

image

Al final del día mientras un fuerte viento soplaba y levantaba unas fuertes olas desde la orilla de la playa he atrapado 2. Nunca pensé que atrapara algo pero este rapala se ha comportado de maravilla entrando por las olas altas y nadando hacía la orilla con múltiples picadas.

Pero al final lo he dejado en paz. Los macabiles le entran muy fuerte a la picada y en la pelea se enredan y se hacen mucho daño. Uno de ellos se ha dañado demasiado el vientre y otro de ellos se ha destrozado un ojo.

Carajo, como es el ser humano que para conseguir la paz hemos de lastimar a alguien.

Problema pendiente

Hace 18 años que dejé la escuela, han sido de lo mejores de años de mi vida. Es esa etapa de la vida donde apenas vamos descubriendo el mundo y vivimos sin preocupaciones, vivimos con la seguridad que dá el hogar paterno. Han pasado tantos años.

Ayer mientras pasaba por Ox ví en el camino a un gran amigo del Tec, amigo de muchos años. Aunque para ser verdad aun tenemos una cuenta pendiente… habrá que arreglarla con unas chelas, mejor dicho con una cahuamas por que es bastante grande.

Por esos días

Hoy me duele un resto la garganta de reírme tanto. Rayos, no puedo creer a veces que hiciéramos tantas barbaridades cuando éramos jóvenes. Lástima que no pudimos ir a la feria de la naranja, ya será otro día.

A veces olvido fácilmente.

Sirva este post para darles gracias a todos esos grandes amigos que saben lo que es reír a altas horas de la madrugada. Que saben compartir la alegría o la tristeza. Que saben llegar, sentarse a tu lado en silencio.

Ahora que estoy de regreso y vuelvo a compartir la mesa con ellos descubro que será de mi vejez. Por primera vez en muchos años sé quienes estarán ahí sentados a mi lado en la vejez, sé quienes irán a los funerales cuando alguno de nosotros muera y se que recordaremos con risas aquellos momentos que pasamos juntos.

Descubro que gran parte de lo que soy ahora se lo debo a ellos. Compartieron su alegría conmigo todos los días y azuzaron en mí el valor y el coraje para salir siempre adelante. Ahora a mi edad puedo reconocer el valor que tiene caminar unidos de un abrazo, nadie puede caer mientras lo sostienen los demás.

Siempre estuvieron ahí, me duele pensar que los olvidé.

Mil gracias a todos: Miguel, Willy, Rangel, Rubén, Jorge, Cesar, Francis, Sinsi, Aaron, Pei, Motor, y Pomo. También los que me faltaron.

Mil gracias por todos esos días en los que juntos vimos salir el sol.

En Brasil

Ahora que vivo en Yucatán quisiera tener la vida para al menos vivir 10 años y esperar que seas adolescente y que Ileana tenga tu misma edad.

Ahora estoy en Brasil, en la ciudad de Sao Paulo. Se celebra el día del padre y yo escribo para ustedes acostado en la cama en silencio. He dejado la ventana abierta un poco para que entre la poca luz del sol. Por las ventanas se ven los edificios altos, el sonido de la ciudad apenas llega y algunas aves cantan cerca de la ventana.

Así es Brasil, hoy estamos en invierno.

Sé que no te he contado mi vida, a veces he fallado en comunicártela. Quisiera que entendieras y supieras que alguna vez fui un niño. Me encantaba subirme a los árboles, correr al aire libre, jugar canicas y reír todos los días.

Tu abuelito, mi papa, siempre estaba en la escuela. Recuerdo mucho más cosas de esta época. A veces ciertos días había tormentas que ennegrecían el cielo por varias horas. Recuerdo la luz de un rayo por la ventana, el estruendo que hizo tan cerca de mí, Norka tu tía me jaló hacía atrás.

En la escuela doña chona vendía tortas de jamón, de telera con una rebanada de cebolla y un sabor que en perseguido en mi vida pero no he podido encontrar. Mientras la maestra daba clases yo jugaba con los lápices, eran naves que me llevaban a lugares lejanos.

San Rafael fue un lugar donde fue muy lindo estar ahí. He sentido a lo largo de los años que ahí realmente fui un niño.

A veces corríamos entre los plátanos y jugábamos sin preocupaciones. Con unas ligas recorríamos los platanares buscando libélulas. En agosto las lluvias inundaban el patio y algunos días podíamos salir a caminar con botas de hule y el agua a 5 cm de altura. Era un patio lleno de agua de principio a fin. Era un patio lleno de sol y nubes en el piso, de agua transparente que permitía ver.

Si Ileana, también me hubiese gustado que estuvieras ahí. Sería mágico poder jugar contigo y brincar en el agua. Adrián seguramente correría saltando sobre el agua lleno de felicidad.

De esta casa recuerdo mi primer muerto. Mi abuelito murió dormido en el canapé. Recuerdo vagamente su figura dormida. Tendría unos seis años. Abuelo ¿en el cielo podré a volver a jugar contigo?¿pero no me regañarás, verdad? Solo quería acompañarte ¿Querrás jugar con mis hijos Abuelo? Tal vez yo pueda ser pequeño de nuevo y jugaremos juntos.

Enfrente de la casa teníamos un almendro y sobre la banqueta aterrizaban sus pequeñas flores que con sus antenitas parecían diminutas naves. Me encantaba jugar con ellas. Armaba tubos desde donde tirar las canicas, con maderas y el dominó del abuelo. La ficha que más me gustaban incluían el numero 5, pero no el cuatro, tampoco el tres.

He regresado a casa

Diciembre de 2003

Hace tanto tiempo que no pisaba el pueblo. Me trae tantos recuerdos. Ayer por primera vez en 6 años lo pisé con la planta del pié, esto es con confianza y confidencia.

Me trae tantos recuerdos, muchos recuerdos. Quise venirme en camión aunque pude tomar el auto de mi hermano. Así, de esta forma recorrí el camino que muchas veces tomé cuando era joven para venir a casa.

Me gustó el aroma de tierra mojada y humo al bajarme en la terminal. Ayer como muchas otras veces tomé un triciclo para que me trajera a casa.

Era la primera vez en muchos años. Recorrí esas calles con amor y muchos pensamientos en mi mente. Saboree cada metro que recorrió el triciclo.

Tenía tantas ansias de preguntar que había pasado durante estos largos años de mi ausencia.

Llegar a casa, llegar al hogar después de tantos años recorridos, tantos errores, muchas derrotas y muchos triunfos.

Es navidad, así que la casa tenía foquitos de navidad.

Entrar, ver mi casa, esta casa que fue mi fuerte por 15 años, aquí donde crecí, me enamoré por primera vez, aprendí a respetar la vida, a respetar la tierra.

Buscando al lado de los discos encontré el álbum de fotografías que usaba para mi colección de timbres. Tenía recortes de cuando probablemente tenía 14 años, eso hace ya 19 años

Como pasa el tiempo.

Ahora estoy casado, tengo un niñito maravilloso. Me encanta levantarme en las mañanas y abrazarlo, llenarlo de besos y abrazos, mimarlo y quererlo. Está chimuelo, su diente se ha picado y el dentista le quitado los dientes del frente, un vampirito. Mi pequeñito, te quiero mucho.

Saboree cada minuto que paso antes de llegar las 8 de la noche, recordando el ritual….a las ocho se sale. Camine por esta calle maravillosa como lo hice muchas otras veces…cientos de veces…llegar a la esquina y respirar. Caminar otra cuadra y llegar a la casa abandonada donde en un septiembre de 1994 camine por ultima vez en mucho tiempo y tire mis llaves, renunciando a todo y dispuesto a partir, con lagrimas en los ojos.

Mirar esa casa antigua, respirar ese olor a tierra mojada, a Yucatán. Media cuadra antes vivía una familia muy pobre, de la que siempre envidié sus sonrisas.

Cuantas veces caminé sobre esta calle con mi soledad a cuestas y rodeado de estrellas. Con el corazón lleno de esperanza, los ojos llenos de lagrimas, mi mente llena de sueños y varias veces el corazón roto.

Salir en la noche fue emocionante, pero regresé triste, acongojado y reflexivo.

Todas esas fotografías que tenía en mi mente se han borrado, he visto muchos cabellos blancos. Gente y rostros conocidos con la edad encima, con el pelo blanco.

La culebra no existe más, así que me senté en la esquina del parque enfrente de la casa derrumbada de 2 pisos. Ahí donde estaba el billar que hace mucho tiempo dejó de existir.

Vi muchos rostros nuevo, gente fresca. Alguien paso de vender en su cajita chicles a tener un triciclo. Ahora vende chicles en la esquina del parque.

No reconocí ningún rostro de mis amigos esa noche. Aun cuando fui a casa de uno de ellos, no estaba, me abrió su esposa, era una niña.

Fui a misa. Me encontré a un amigo pero aun cuando convivimos 2 o 3 años no se me antojó platicar con el. Me decía que tomáramos unas cervezas pero con en aquellos últimos años a quién se le antojaba quedarse a tomar cervezas encerrado y dejar pasar la oportunidad maravillosa de reconocer un rostro.

Cuando ya no pude más a las 10 de la noche, regrese camino a casa…ahora las estrellas se notaban más.

De las cosas que mas recuerdo de son las llegadas a casa después de una noche de fiesta. Tener que caminar bajo la oscura noche. A veces me daba miedo caminar, había mucho silencio, a veces mucho frio, muchas veces los perros aullaron.

Es de noche y me he acostado, como siempre, baile hasta la madrugada. La musica de fiesta no me dejará dormir.

Hoy me levante con muchos planes pero los principales los he pospuesto. Desayune pan con café y un sándwich de Jamón. Papá se ha comprado un refrigerador nuevo, la casa está muy limpia eso me da mucho gusto. Quiere decir que la autoestima de papa es alta. Aun cuando vive solo, la ha arreglado muy bien. Aproveché la bicicleta para ir a pasear, no sin antes arreglar la llanta, le puse una nueva ya que la que tenia estaba muy gastada y compré una nueva bomba de aire.

Pedalee hasta la secundaria y seguí de largo, mi sorpresa fue grande cuando me tope una escuela ahí donde antes era puro monte. Seguí unos 10000 metros y me detuve a comer una toronja que me vendió Don Pedro. Don Pedro era el señor que pasaba y nos vendía naranjas, me reconoció y me pregunto por mi Mamá y mis hermanas, por la familia.

Que vacio de calor humano sentí en ese momento.

La fuerza del estado

Hace muchos años un día cualquiera de repente se apareción un teniente, coronel o soldado (ni idea de que fuera) en la escuela. Así de repente, unas 2 semanas como parte de la clase de educación fisica teníamos a un soldado que nos tenía marchando al derecho y al revés. Nos hizo correr, nos hizo sudar.

Un día cualquiera en donde no se celebraba nada, tal vez un vil y común miercoles o jueves, llegó un contingente de soldados al pueblito donde viviamos y al día siguiente se organizo un desfile en el lugar.

Participarón muchas escuelas (no puedo recordar si todas): primarias, secundarias y bachillerato. Un contigente soldados abría el desfile, perfectamente vestidos y con una banda de guerra que tocaba perfecto. Atrás veníamos los niños de todas las escuelas marchando lo mejor que se pudiera. Cerrando el desfile venía otro contingente de soldados marchando impecablemente como ellos lo saben hacer, con uniformes y armas al pecho.

Así que todo el pueblo en un día de trabajo cualquiera tuvo un desfile militar. Todos salian a la calle a ver ese singular desfile.

¿Qué se celebró? Quién sabe.

¿el día de la bandera, del ejercito, del maestro, de la revolución, de la independencia…? Nó, nada de eso.

¿Por que nos hicieron participar? Quién sabe, los maestros nunca nos supieron decir. Lo que si recuerdo es que ese día estabamos contentos por que no habría clases.

Pasado esto, se fueron y no los volvimos a ver.

Cuando recuerdo esto a través de los años recuerdo también que unos pocos meses atrás en ese pueblito me parece que alguien había perdidos las elecciones así que cierta gente se alborotó, le prendió fuego al palacio municipal, saquearon el mercado, metieron a la carcel a los policias…un reverendo desmadre.

Esto fué en 1982 o 83, tendría 12 o 13 años, los de primaria han de haber tenido 8,9 o 10 años. Esa era la fuerza del estado en aquel entonces, los soldados desfilando y los niños enmedio.

Arnold

Que tiempos aquellos: 20 años, un cielo claro y limpio, la sombra agradable de un árbol a las afueras del pueblo, una buena piedra para sentarse y un carton de cervezas.

El mundo se podía arreglar en un santiamén.

Pasó una patrulla, nos vió y se detuvo.

—que no saben que está prohibido tomar en la vía publica?— nos preguntó

Ya nos había atrapado…

—a ver ¿cuál es tu nombre?—preguntó
—Freddy Mercury—le respondió el primero
—¿y tú?—me preguntó
—Clint Eastwood—respondí.

Se quedó en silencio con cara de “me están chingando”. No identificaba los nombres. Nos moriamos de risa por dentro nadamás de verle la cara al policía.

—a ver tú ¿cómo te llamas?—preguntó una vez más.
—Arnold Schwarzenegger
—eeeh, yo a ti si te conozco, ¡órale cabrones a la patrulla!

…todavía le seguimos rayando la madre al último 😀 , como no se le ocurrió otro pinche nombre .

Piscina nocturna

Tal vez tendría 16 años cuando una noche calurosa decidimos mis amigos y salir a pasear en bicicleta. Normalmente nos reuníamos en el parque a jugar “patea-lata” (una especie de juego de las escondidas usando una lata) o a contar historias. Esa noche decidimos pasear en bicicleta. Nuestro pueblo era pequeñito y no había mucho donde ir. Decidimos irnos por el rumbo de las parcelas, terrenos grandes llenos de árboles frutales.

Era una noche agradable, poco a poco fuimos dejando las casas atrás. Las luces se acabaron. La noche era clara debido a la luz de la luna. Las parcelas estaban vacías, sin persona alguna que las cuidara.

Nos bajamos de las bicicletas y nos montamos sobre los canales de riego para caminar sobre de ellos. No recuerdo cuanto caminamos hasta que nos topamos con una pequeñita piscina.

-¡Mira, una alberca!

-¿y si nos bañamos?

-No, seguramente viene alguien y nos corre.

-¿quién si no hay nadie?

-Bueno….

Así que nos aventamos sin mucho pensarle. Nos hemos divertido como nunca. Hicimos carreritas de un lado al otro, concurso de clavados, Rodolfo hacía “ballenita” (nadando de espaldas y echando un chorrito de agua por la boca ), concursos de quién aguantaba más la respiración, batalla de caballitos, brincos y saltos.

Rayos, me he divertido tanto 😀 que difícilmente puedo recordar una noche donde me haya reído y disfrutado más. Recuerdo que manejamos nuestras bicis de regreso a nuestras casas por las oscuras y solitarias calles del pueblo todos mojados.

Al día siguiente que nos reunimos por la tarde en la culebra (así le decíamos a una estructura de cemento en forma de culebra en donde nos sentábamos a viborear).

-¡Como nos divertimos ayer…!

-¿y si vamos ahorita?

-vamos

Pues nos lanzamos de nuevo a la famosa piscina. De día, el camino se nos hizo más corto y no fue difícil dar con ella. Descubrimos 😯 que era un cuadradito de 2 x 2 como de 1 metro de altura, el agua estaba verde, VEERDEE e infestada de miles de renacuajos, larvas de mosquitos, bubul-jas (un escarabajo acuático de por allá) y mil pestes más. Todo esto además de la lama (¿o limo?) verde que crecía como zacate dentro de la pileta (por que pues ya no se puede llamar piscina).

Hay, creo que duramos en el piso muertos de la risa 😀 y de las carcajadas una media hora. Rodolfo 15 minutos más ya que el era el que hizo “ballenita”.

Todavía no me explico como en ese cuadrito de 2 x 2 nos divertimos tanto. Creo poder entender perfectamente el capitulo donde Bob Esponja y Patricio se divierten de lo lindo con una caja de cartón.

Lo cierto es que no cabe duda que de noche todos los gatos son pardos.

Dictado

Nunca imaginé que palabras como “pingüino” y “ungüento” pudieran hacerme feliz.

Recién llego de la escuela y todavía no puedo digerirlo. Mi pequeño me ha recibido con un espectacular salto a mis brazos y una cara llena de alegría.

-¡me saqué un 10!

Se sentía muy contento. Tenía rato que no lo veía así.

Ha batallado un poco en la escuela. Las letras se le han dificultado bastante y yo he sido duro con él. Hemos estudiado cada noche las difíciles letras y yo me he preguntado como le explico la absurdas reglas que dicen que la “s” y la “c” se usan de manera distinta si suenan igual (“silaba”,”cigarro”).

Hoy ha sido el primer dictado que ha logrado con éxito. Sus pequeños brazos me has estrechado con emoción. No pudo aguantarse, sacó su cuaderno y me mostró su 10.

-Tenía duda de la #5, pero me acordé que era con el palito.

Lo he llenado de abrazos y besos, mientras sentía sus pequeños brazos a mi alrededor.

En esta tarde aun cuando tengo mil pendientes con varios de nuestros clientes grandes ninguno de ellos importa. No cabe duda que estas pequeñas simplezas son las que permiten vivir.

Una tarde juntos

Me siento un poco raro en el trabajo, y es que hoy cuando mi pequeño me pidió acompañarme hoy el día del niño no me pude negar.

Mientras hablo por teléfono el camina despacito o se me acerca y me habla en el oído.

En la mesa que está enfrente se ha entretenido bastante siguiendo las instrucciones para armar el pequeño castillo. Ahora ya que descubrió el pequeño cañón, en silencio lo ha disparado contra cuanta silla se le pone enfrente. Se mete bajo las mesas buscando la bala imantada perdida en el disparo.

Me pregunto que recordará de aquí cuando sea grande.

Jicaltepec

Por la tarde hemos recorrido un poco el lugar. Visitamos Nautla y me atreví a visitar Xicaltepec o Jicaltepec, pequeño pueblito a la orilla del río. La carretera parte desde Nautla y es un hermoso camino en un día soleado. No recuerdo jamás haber transitado por este camino.

No entiendo por que el cambio de nombre, cuando vivía por estos rumbos los letreros lo escribían con “J” y ahora me lo encuentro con “X”, como si escribirlo con una letra diferente de un abecedario que viene del otro lado del mundo lo hiciera mas autóctono.

Me sorprendió ver que había una carretera hacía ella.

He de haber visitado este pequeño pueblito 1 o 2 veces. Solo que yo recuerdo que para visitarlo cruzábamos en lancha desde San Rafael. Si algún pueblito debiera ser mágico sería este. Sus casas de teja roja son preciosas. Pero todo esto ha caído en el abandono. Lucen puertas cerradas y ventanas abiertas.

Sus buhardillas oscuras denuncian la soledad.

Ya no está la gente que las habitaba y son muy pocas las familias que habitan. Dos siglos de historia duermen aquí.

Por casualidad visitamos el cementerio. Fue fascinante recorrer sus tumbas. Tratar de encontrar nombres y conocidos. Algunas tumbas era extremandamente antiguas. Había una de 1860, que seguramente fue de algún primer habitante de estos lares. De los que llegaron en 1833. Varias de ellas en la parte más antigua han perdido ya sus palabras y no se puede ver de quién son. Sobre alguna de ellas descansa un florero formado por una jarra de porcelana, extraída tal vez de alguna antigua vajilla europea.

En medio de ellas una gran mata de chaca se incendiaba. Era algo extraño ver ese grán arbol con un gran hueco en lo alto de ella despidiendo calor y crepitando. La tarde era extraña y oscura. Tan solo un solitario viejito fiel a su diaria visita hecha a su esposa fallecida se encontraba en el lugar.

Algunas lapidas con sus textos en francés evidenciaban que aún lejos de su tierra nunca renunciaron a olvidar su hogar. Las historias perdidas que había en este cementerio eran muchas, aunque algunas de ellas se han recuperado.

Mi mamá me explicó que íbamos en lancha por que San Rafael estaba en la orilla contraria del río y que esta carretera siempre había existido.

Esa noche me costó trabajo conciliar el sueño. No he podido dejar de pensar en las historias perdidas. Me prometí visitar mañana la tumba del abuelo y bisabuelo en Mentidero.