Cosas que importan nada

CosasQueImportanNada

No sé como pasó, anoche mientras cavilaba en el sofá con mis recuerdos y la fragilidad, llegué a la pregunta de si me importaba algo, si había cosas que considerara importantes para vivir.

Levanté la mirada y me di cuenta en ese instante que todo me importaba nada. No me importaba la sala o la mesa, ni la televisión, ni la cocina, tampoco la casa o el auto.

Estaban allí simplemente pero no eran importantes.

Inquieto me levanté y recorrí la casa, me dirigí escaleras arriba y miré por todas partes pero no pude encontrar nada que me importara. Intente afanosamente, busqué en cada rincón y encontré  nada.

Aún aquellas cosas de mi pequeña lista de tesoros de niño esta vez desaparecieron de ella.

Me sentía tan desconectado de este mundo.

Preocupado me dije que no podía ser posible, algo debería tener sentido. Hube de buscar para encontrar recuerdos: Un pequeño y sencillo crucifijo de madera recuerdo del bautizo de Adrián y de mis promesas, una rana verde propiedad de Ileana recuerdo de sus primeros días y un pequeño jarrón de barro lleno de recuerdos de amigos acumulados a través de largos años

(añoré entonces un pequeño payaso que no sé donde desapareció y que fue el primer juguete que compré y que descubrió en mí que al fin la vida tenía sentido.)

Así me di cuenta que todas las cosas que me importaban eran intangibles: el amor por mis pequeños, sus abrazos, las miradas que duran un instante, mis recuerdos, los buenos momentos, mi anhelo por un helado y las risas del pasado.

Y hoy mientras llevaba a mi pequeños a la escuela no pude evitar observar a cada persona que cruzó por mi camino, mujer u hombre, pequeño o anciano. Cada persona era maravillosa, todos tenían detrás de ese rostro y caminar alguna historia. Sus miradas irradiaban luz, algunos tenían sonrisas inigualables y otros vivían de recuerdos. Caminaban como seres de iridiscentes sobre un planeta lleno de problemas y hacían única la vida.

Y fui feliz por un instante.

Y esto me preocupa.

Mientras escribo me doy cuenta que he llegado a la edad en la que uno se pone en paz con sus demonios.

Big Grin

Todos tenemos uno

Lobo

Lobo – Blaz Porenta

Como las pesadillas, solo son mal sueños.

Salida

tunel

A veces para cambiar las cosas basta y sobra la esperanza que da ver la luz al final del túnel. Es saber con alegría que uno no andaba tan perdido.

PD. 29 d e Marzo del 2013

Encontré esto por ahi…

tren

Meramente paz.

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Hay que cerrar la puerta,
ver el cielo,
escuchar el aire,
oler  las flores,
sentir el rocío,
dar un paso,
arrastrar los pies,
tocar las ramas,
dar un gran suspiro,
cerrar los ojos  y decir

…yo nunca estuve aquí.

Libertad

Estoy solo. Es de esos raros días que la casa está en silencio. De repente me siento cansado y abatido. Sin fe. Últimamente he estado si fe ni esperanza cada vez más días y cada vez más seguido.

Por las tardes salgo a caminar, es un andar solitario por las nuevas banquetas de la colonia hasta el zoológico. A veces la tarde se siente fresca, con un ligero viento que hace apetecible.

Extraño mi bicicleta.

Extraño cuando cada fin de semana pedaleaba por la huasteca a solas. Extraño esas nubes que como helado se desparramaban sobre la sierra madre y se desparramaban por los costados en un día helado de sol en invierno. Extraño el poder pedalear tantos kilómetros para descansar en ese pequeño cañón de muros muy altos donde ahora esta la presa.

Extraño esa soledad libertaria de no preocuparme por nada. De ser yo, ese yo que tanto extraño.

Cada día que pasa me siento mas viejo que de costumbre. Me doy cuenta que tengo 40 años.  Anhelo ese día de libertad.

Soledad

Hoy es esos extraños días en los que me siento solo y derrotado. Cada día que pasa esos días se vuelven mas. Es difícil de explicar, pero es como una desesperanza al hacer las cosas. Nada vale la pena ni nada vale el esfuerzo.

Enfrente de mi tengo una lámpara de tenue luz que parpadea. Detrás de la pared se escuchan ruidos y no conozco a nadie. Aquí me encuentro solo sin nadie a quien acudir.

Nadie me podrá ayudar.

Tal vez a eso se deba la desesperanza que encuentro en los hoteles.

Si tan solo pudiera terminarlas.

Herida

Todo esto ha cambiado, todo el mundo ha cambiado.

Mi pequeño en sus últimos días de niño llora y me tiende su pié.

—¡Me duele!

Sé que le duele pero lo que realmente busca es que alguien lo reconforte y extiende su pié en mis manos. Mientras aplico en su dedo un poco de hielo puedo sentir la confianza que pone en mí. Sin pensarlo el está en mis manos. No duda, cree y tiene fe en mí ciegamente como lo hace cada vez que se enferma.

Y de repente entiendo que esto es amar.

Amar es poner tu vida en manos de otro, con plena confianza, a ciegas, con fe.

Y así amo a mis pequeños, a mi pequeño hijo y a pequeñitas manos.

Abril

Sé que he dejado de escribir, algún día encontraré la fe que he perdido. Algún día podré caminar por esta vereda tan larga en el atardecer y encontraré una piedra bajo un gran árbol donde descansar.

Algún día podré volver a escribir.

Es increíble como los años pasan, casi 4 años de aquel fin de semana. Ahora mi mundo ha cambiado. Si, he escrito demasiadas veces que mi mundo ha cambiado pero no he hecho nada al respecto.

Tendré que explicarme.

Dentro de mí

Y hay un silencio grande dentro de mi que no puedo explicar. Hay un vacío de amor y esperanza que no me deja vivir.

Soy un autómata que vive y camina sin fé.

Me siento vacío pequeños, me siento vacío.

Mérida – Monterrey

Por las noches mientras camino por el fraccionamiento, por las calles recién iluminadas, con el ladrar de los perros, bajo la noche o la oscura tarde, no puedo evitar pensar que esto es mucho más de lo que siempre jamás soñé tener en Monterrey.

He caminado por muchas partes desde que regresé a casa, por las calles, en el centro, en la playa, en mi pueblo y en todos ellos encuentro mil cosas que siempre busqué pero no encontraba.

Monterrey es una ciudad agradable, pero siempre he dicho que es una ciudad de cemento. Ya lo definía perfectamente un cliente de Monterrey al cual me toca darle soporte técnico, una persona de un muy buen nivel:

— ¿Oye, entonces vives en Mérida?
— Si..
— Pero es una ciudad bien chiquita, no hay centros comerciales grandes ¿pues qué hacen el fin de semana?

Rayos, y pensar que hace años cuando llegué a Monterrey recién desembarcado del D.F. me fascinó la ciudad por que se parecía a mi pueblo.Peace Sign

Guatemala

Es extraño ver llover a través del cristal del aeropuerto. La lluvia es leve. Me pregunto que sentiremos al despegar el avión. Este será un viaje exprés, solo 2 días, ida y vuelta a Guatemala en casi un solo día. Me preocupan los comentarios de la personas que conocí en Nicaragua, entiendo que Guatemala es de cuidado, ojala y no sea así, que sea una ciudad como cualquier otra, que pueda al menos conocer aquello por donde estoy paseando.

Lo difícil del Aeropuerto de México es que no hay ningún enchufe por ningún lado, así que si traen portátil y se les acaba la batería crucen los dedos. Las conexiones de Samsung digamos que a veces se agotan.

Esta breve descanso en el camino me permita escribir como otras veces, la lluvia a mi lado me hace pensar. Hará una media hora que escucho música, es raro, no tengo creo tengo interés en especial, tal vez me gusten aquellas piezas que me han acompañado en el camino. Así somos los seres humanos a veces intangibles y etéreos llenos de recuerdos imborrables que no se pueden palpar. Algunas de ellas me traen recuerdos imborrables, aquella casa de paja llena de sol en la mañana, rodeada de tesoros invaluables colgados de sus bajareques que nunca me cansé de encontrar. Solo fierros viejos tal vez, algún cancionero de aquellos de Alka-Seltzer amarillo y olvidado. El olor a leña. Tal vez 1975 o 76, no lo puedo recordar…¿por qué desde aquel entonces han desaparecido las piletas de agua en las casas de Yucatán?

Esta semana mi pequeño cumplió 10 años, simplemente no puedo creer como pasa el tiempo. 10 años desde que aquella cosita pequeña y frágil en mis brazos cambió mi vida. No lo sé, simplemente a veces el sentido de la vida se descubre de repente. Hoy es un niño alegre que corre y me abraza.

Muchas felicidades pequeño, gracias por esos 10 años de vida que me has dado.

Influenza, a 2 semanas del inicio

Hará 2 semanas mientras esperaba el vuelo de regreso a Mérida en el aeropuerto veía con sorpresa las noticias en los monitores, todos hablaban de México una y otra vez. ¡Carajo! Para que México sea noticia aquí ha de ser grave pensaba…

No entendía la gravedad del asunto, parecía todo tan grave.

Al llegar a casa lo primero fué ver la versión local de las noticias. Ahí caía en la cuenta de las muchas veces que este tipo de cosas que parecían tan lejos, cosas del otro lado del mundo en tal vez Asia o África ahora estaban aquí, a un lado.

Solo bastaba abrir la puerta que dá a la calle.

Cada día parecía que se volvía más grave, luego se elevaron los niveles de alerta, se suspendieron las clases, algunas compañías dejaron de trabajar, cero cines, no misas, no bodas, no nada que pareciera reunir a la gente.

Mi pequeño reclamaba su día del niño que como todos se la tuvo que pasar encerrado.

En Yucatán parece que no sucedió nada según los periodicos, tal parece…

Leía que el Hospital Star Médica que es al que más confianza le tenía le fué como en feria al “equivocarse” en el tratamiento quesque por tomar la muestra de las de las fosas nasales en vez de la garganta (como quiera el virus estaba ahí ¿nó?).

Ahora todo esto ha pasado. Tal pareciera que nos hemos acostumbrado a ello, tal vez tantos días de recibir noticias por todas partes nos ha hecho mella. Al parecer ya nos vale madre por que dicha gripa ya no parece tan peligrosa como la pintan.

Y todo parece estarse desvaneciendo

Deja en paz a tus recuerdos.

Así es como mi tío alguna vez me dijo.

— No vayas, será mejor que lo sigas recordando así.

Cuanta razón tenía mi él. Muchas veces es mejor dejar los recuerdos en paz. Sin romper ese envoltorio mágico de recuerdos que los envuelve.

Ecos de color de rosa

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La iguana desapareció. Solamente la vimos el día siguiente por la mañana y no la hemos vuelto a ver. Seguramente le agradó el árbol en el patio. Por las mañanas al abrir la puerta ese árbol estaba lleno de zumbidos. Está floreando y las abejas desde primera hora lo visitan.

Al mediodía un pequeño colibrí volaba de flor en flor.

Finalmente creo que he encontrado la solución al patio. No hay nada que pueda detener una podadora. El terreno cuando llegamos era tan irregular y lleno de piedras que simplemente era imposible usar ese tipo de máquina. Ahora veo con el tiempo que se puede usar y una vez que la he usado me pregunto ¿por qué no lo había hecho antes? Solo se requiere una mañana y todo queda a ras de suelo. ¿Qué otras cosas por la inercia he dejado de hacer?.

También hemos ido a caminar a la estanzuela. Una pequeña ardilla floja retozaba con una nuez en la rama de un árbol. El pequeño arroyo estaba bastante crecido y hay mariposas por todas partes. Adrián ha platicado conmigo y más que otras veces. Nos hemos divertido junto lanzando piedras al agua y descubriendo cosas.

En realidad lo he disfrutado.

Finalmente la tarde ha caído. Y la escasa luz del sol en el horizonte trae de regreso a mi mente lo vivido durante el día. Me pregunto mientras tanto si en el mundo serán así todas las tardes. Con ecos de color de rosa.