México para los mexicanos.

Managua

Hay cosas que no entiendo, que no puedo comprender.

Me ha encantado Nicaragua, su gente se ha portado de maravilla conmigo. Se esmeran en hacerte sentir como en casa y no puedo más que agradecerles. Todos los días un chofer de la compañía a la que le dí un curso me recogía para llevarme a la oficina o de regreso al hotel. Cada uno de ellos tenía un estilo diferente, el señor que ha crecido el pueblo con el que se puede discutir la mejor comida de Nicaragua o los mejores quesos, el joven demasiado ocupado para platicar y el que no puedo definir porqué.

Este último siempre platicaba de cosas trascendentes.

— Recuerdo cuando salió Windows, uno no podía entenderlo…— me decía mientras me 
me daba una cátedra de como eran aquellos tiempos que pocas gentes en el medio me han dado.

Así me enteré que fue a la universidad.

—¿Qué tal México? ¿Ahí está bien gacho, nó? Pura matazón — me decía —, yo no cambiaria Nicaragua por nada y eso que estado en varios países, estuve de mojado en Estados Unidos, en México varias veces, en Brasil, en Venezuela…en México te ponen la pistola en la cabeza en medio de la gente como en El Salvador o Guatemala y ni quién diga nada.

Así me daba mi primer baño de agua fría al llegar a Nicaragua y me obligaba a platicar toda la violencia que ocurre en mi país. Ahí aprendí que México era más peligroso y que podía caminar tranquilo. Que como en todos los países había lugares sagrados que uno nunca debía pisar.

Platicamos de muchas cosas.

— Aquí en Nicaragua tenemos un dicho “México para los mexicanos” y lo usamos en muchas situaciones ¿Qué hay de verdad en ese dicho? Muchos dicen que los Mexicanos no soportan a la gente de otros países…
—No, para nada, en lo absoluto. Tengo muchos amigos de otros países que viven en México muy tranquilos  — le decía recordando a toda la gente maravillosa que he conocido a lo largo de los años pero 5 minutos después venían a mi mente todos esos reportajes de mojados muertos en la vía del tren o de los asaltos que sufren.
— Á mi hermano lo rescató una familia en México, se fue de mojado y en el camino una familia le dio vestido, comida y un lugar para dormir. Siempre que he ido a México he querido encontrarlos pero no he podido, me hubiese gustado mucho fraternizar con ellos, acercar los lazos …
—¿Cómo…?
— Uno en el ejercito aprende muchas cosas, entre ellas a valorar la vida.

Y mientras me dice esto no puedo evitar preguntar si estuvo en la guerra, si fue soldado.

Su semblante cambia, se torna mucho muy serio. Su mirada se pierde a lo lejos y guarda silencio un momento

—Me reclutaron, me tocó el servicio militar, fuimos 5 hermanos que entramos al mismo tiempo. A mi Papá lo asesinaron allá en la sierra los otros. Uno en el ejercito aprende a combatir y disparar, a matar por que si no los del otro lado te matarán. Uno aprende a quererse a sí mismo a apreciar la vida—dice con un silencio que al final dá la conversación por terminada.

En la tarde de ese mismo día uno de los asistentes al curso me decía.

—  Fue algo terrible, balas por todos lados, en la casa poníamos los colchones por las ventanas. No podías salir, soldados por todas partes, todo de color verde.
— Pero entonces si no podían salir, como le hacía para comprar comida.
— Sé que te sonará terrible, pero una vez tuvimos que comer arroz con gusanos.
— Es difícil imaginar — le contesté tratando de ser lo más respetuoso posible.
— Llegó un momento en el que tienes que abandonar todo y salir. Dejar todo lo que posees e huir, venía la guardia y si te quedabas te mataban.

Y me ha dejado pensando. A veces uno pensaría que puede comprender todo pero no es así. La guerra, la maldita guerra que aniquila todo, que carcome la humanidad. Que corrompe y que destruye. ¿Quién te ha dicho que es fácil entender todo viendo simplemente las noticias?

Y he regresado a México pensando. Managua ha sido una grata experiencia de conocer, su comida, las empanadas de maduro y el queso frito no tienen comparación. Pero hay algo que me pesa, que me corroe: “México para los mexicanos”. Es esa incertidumbre de quién sabrá la verdad.

Anuncios

¿y tú que piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s