Buén fín de semana

Son las 10 de la noche y todavía puedo sentir el olor a pólvora. Ha sido un buen fin de semana. Un poco cansado tal vez.

Por primera vez en el año me he puesto los guantes, sacado la cortadora, el machete, la coa, el pico, el rastrillo y la carretilla. Tal vez lo único que he ha cambiado es que este año me compré un par de botas de hule. No se por qué no se me había ocurrido antes. Durante 3 meses prácticamente no toqué el patio y las partes que en noviembre había dejado libres de hierba estaban llenas de una matas creo se llaman lechuguillas. Aunque por el tamaño más bien parecían lechugotas.

La parte de enfrente tiene un zacate más fino y fácil de cortar. Aunque la parte de en medio se ha llenado de unas matas gigantes. Al principio esto parecía potrero pero veo con agrado que este año después todo del trabajo del año pasado será más fácil. Las matas son pequeñas y creo en unos 4 fines de semana debe de quedar todo. Las botas me han ayudado por que ahora puedo trabajar con más confianza sin que la tierra me entre a los zapatos.

Pequeñitas manos ha participado con entusiasmo, se la ha pasado pisando bichitos y corriendo para todos lados. Mi pequeño se la ha pasado jugando con la coa cortando matitas.

A veces me pregunto por que hago esto ¿por que no demonios mejor le pago a alguien para que en un abrir y cerrar de ojos deje esto impecable? Las razones son muchas, la primera de ellas es que me distraigo como nunca, los problemas desaparecen y me olvido de todo, el stress deja de existir. Hago ejercicio: este fin de semana tal vez haya bajado 1 kilo o 2. Pasamos en familia un buen rato y convivimos.

De premio al final hemos preparado una carne asada. Es agradable salir de la casa y cocinar fuera de ella. Aunque soy malo para encender el fuego, me falta práctica. Esta vez incluso el método de “por la fuerza bruta” me falló. Eso quiere decir que cuando estaba hasta la madre después de “n” intentos le puse un poco de gasolina. Con toda la sapiencia me debería acordar que la gasolina se consume tan rápido que no puede encender el carbón. El método por la fuerza bruta 2 funcionó mejor, como teníamos un chingo de zacate seco se lo puse todo encima y ¡fuego! Ardió por que ardió.

Por la noche hemos ido a una pequeña feriecita en la iglesia de San José del Uro la cual celebraba los festejos de su santo patrono. Cuando llegamos en la calle de enfrente se había armado el bailongo. Había juegos mecánicos y todo estaba bastante lleno. Mi pequeño se emocionaba sacando ranitas del agua. Pequeñitas manos se entusiasmaba bastante al subirse a los juegos mecánicos

¡Rayos! ¿por qué no pusieron caballitos?

En eso estábamos cuando a mis espaldas escuché un sonido conocido: ¡fuuuuu! El sonido de un volador o cohete. Un señor los estaba encendiendo a 3 metros a mis espaldas. Uno tras otro ¡Boooooom! Explotaban en el cielo. 15 minutos más tarde apagaron todas las luces y encendieron el castillo, subí a mi pequeño a los hombros para que viera mejor. Poco a poco se fue encendiendo y las luces de colores y el humo salían con una velocidad impresionante. Mi pequeño gritaba emocionado, pequeñitas manos un poco asustada se aferraba a los brazos de su madre. Luego vinieron las luces que estallan en el cielo, esas no sé como se llaman. Explotaban el cielo llenando todo de luz y alegría. No todo salió bien. Una de ellas no se levanto los 100 o 200 que debía, si no que al salir inmediatamente cayó sobre la iglesia y el estallido de luces fue en el suelo. El susto que habrán pasado las personas que estaban ahí en el atrio.

Fueron unos bellos momentos. En los años que llevo en Monterrey nunca había visto esto. Tenía la sensación de estas pequeñas ferias no existían aquí en esta cada vez más grande y moderna ciudad.

Debo tal vez deba corregir ya que el 12 de diciembre se celebra en grande. Simplemente necesitaba esto. Sentirme fuera de la ciudad, sentir que estaba en un pequeño pueblo, sentir que puedo saludar y que conozco a todas las personas ahí, sentir esa algarabía a mi alrededor.

Es de noche ya, las piernas y el cuerpo me duele. Mis manos tienen pequeñas ampollas. Hoy podré dormir bien, ha sido un buen fin de semana.

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7 comentarios en “Buén fín de semana

  1. Hola adrian! Me da gusto leerte porque cada vez que lo hago me es grato ver el amor que le tienes a tus retoños y que tu vida aqui en Yucatan te dejo marcado (para bien) y disfrutas detalles que a veces nosotros hemos olvidado..
    un abrazo…

  2. Quisiera tener más tiepo para darme más seguido vueltas por aquí y leerte.

    Un saludo!

  3. Hermosa crónica como todas.
    Eso de terminar la faena doméstica con ampollas en las manos, también es grato, queda el buen sabor del esfuerzo.
    Pero, mi buen Diosich, tus lectores te aclamamos!

  4. Hola Cuauhtlácatl, Hola Canela,

    ¿como han estado?

    …he flojeado un poco. Y de repente he traido como dicen por ahí, el cerebro seco.

    😀

    pero sigo aquí.

    Saludos

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