El inframundo

Imagenplaya 016Estas vacaciones no desaproveché la invitación de mi Padre para recorrer aquellos antiguos caminos que muchas veces recorrimos juntos. Fue una caminata larga, sobre todo para mi pequeño acostumbrado a la ciudad. Las veredas cubiertas de piedras irregulares son difíciles de caminar, aunado a las zarzas o espinas a la vera del camino que rasgan la piel.

Fue grato poder mirar después muchos tantos años, tal vez 25, aquel árbol cuya sombra me cobijó muchas veces. Mi pequeño pudo comer mandarinas cortadas por su propia mano a la orilla del camino.

Hace muchos años nos encantaba explorar las diversas grutas cercanas a nuestro pueblo. Partíamos muy temprano por la mañana con lámparas y cuerdas dispuestos a recorrer y explorar la gruta en turno. Caminábamos a veces por kilómetros a través del monte para llegar a ellas. Quisimos visitar una gruta bastante grande a la que varias veces había entrado mientras era pequeño: fué imposible, todos los accesos a ella estaban cerrados.

Mi Papá recordó que cerca de ahí se encontraba otra.

-Solo la vamos a poder ver por fuera, es un hueco en la roca y para bajar se requieren sogas

ascensoTodas las grutas que había visitado en mi adolescencia eran de acceso relativamente fácil, no como la que describía mi Padre. Al llegar ella la sorpresa fue grande, Mario, un conocido nuestro preparaba el equipo para el descenso a la gruta de una familia interesada en tomar fotos para ilustrar “El inframundo” . Yucatán es una de las zonas espeleológicas más ricas del mundo. 

-¿no quieren bajar con nosotros? ¡Anímense!

Mi pequeño rápidamente se apuntó. Solo de asomarme y ver el tiro de 25 metros es algo que se debe pensar. Mi Papa ponía cara de “mejor no” mientras mi pequeño impaciente reclamaba su turno para ponerse el equipo necesario. Terminé con el arnés puesto y descendiendo colgado de una cuerda el equivalente a un edificio de 5 pisos ( suponiendo que los pisos miden 5 metros de altura) a esa parte oscura de la tierra llamada inframundo.

culebritaEntrar a una gruta es toda una experiencia. Uno puede olvidar que el mundo exterior existe: oscuridad absoluta, hendiduras profundas, cañones, montones de rocas, formaciones extraordinarias de estalactitas y estalagmitas descubiertas por los haces de luz de las lámparas. Insectos extraños, murciélagos y serpientes componen la fauna de estas grutas. Algunas huellas y hoyos en los pisos de las grutas sugieren la presencia de mamíferos que no me atrevo a imaginar que animales serán.

Imagenplaya 037Esta mala foto que tomé intenta retratar los pedazos de cerámica maya en el suelo. Estas cuevas fueron visitadas por los Mayas. Se encontraban esparcidas por el suelo y sobre su superficie se pueden apreciar grabados. Escuchamos la historia de como en esta misma cueva ( 40´s o 50´s) se habían encontrado multitud de cerámica, figuras, puntas de flecha y otras cosas. Cosas que desaparecieron por el tiempo. Desde aquel entonces estas cuevas siguen así, disponibles a cualquier persona que pueda entrar a ellas. Cerca de la entrada se puede ver un pequeño túnel prehispánico que permite el acceso a otra bóveda.

Imagenplaya 030Al final terminó el recorrido y llego la parte más dolorosa (por que todo el cuerpo me dolió 3 días): salir de ahí. Siendo parte de los adultos me tocó el ascensor y créanme no es como el de la oficina que oprimes el botón y subes. Han sido los 25 metros más largos que recordaré por siempre. Mi pequeño fue subido por medio de una polea y su sonrisa tardó varios días en borrarse.

Mientras recorríamos el largo camino de regreso no dejaba de pensar en esas maravillas. Mario me daba el dato de 82 grutas documentadas en la zona, ellos todavía planeaban visitar otra en el resto del día.

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7 comentarios en “El inframundo

  1. Las cuevas y las grutas son una bella experiencia. Solamente tengo dos a mi haber (Las Granadas y el río subterráneo Chontacuatlán), y cada relato de descensos me apasiona, así como me ha apasionado el tuyo.
    Una cosa que me llamó mucho la atención fue que tu peque descendió. Esa experiencia no la va a olvidar nunca. Por cierto, me acordé de tus preocupaciones de cómo evitar que los hijos se vean envueltos en las malas cosas de la sociedad del espectáculo. Creo que lo que hicieron estas vacaciones es justamente primordial en ese sentido: aprender a apreciar lo que el mundo natural tiene.
    Muchos saludos.

  2. ¡qué aventurero!. Me quedo co neso de que la sonrisa de tu peque no se borro en varios días, y estoy casi por asegurar que el recuerdo de esa aventura compartida no se borrara nunca. Uno de los mejores regalos que podemos hacer a los demás es recuerdos que cuando vuelven ponen un sonrisa en la cara.

    Besos

  3. Hola Cuauhtlácatl,

    de cuando en cuando trato de caminar con el, de compartir lo maravilloso que puede ser ver el horizonte desde las alturas, de lo agradable que puede ser estar bajo la sombra fresca de un árbol. Por lo pronto lo animales no son un pero, nos ha dado la sorpresa en la casa con un sapo entre las manos…mientras no sea una víbora todo está bién.

    Ciudad de París,

    regresamos todos con la mente llenas de recuerdos que no se borran. Estoy de acuerdo contigo, que mejores regalos hay que un recuerdo feliz imborrable.

    saludos

  4. a mi esa gruta no me gusta (ixma it), desde que se quedaron atorados mis amigos ahi jejeje
    pensamos que podiamos salir pero 25 metros ta cañon…

    saludos manin

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