Mariposas

Era un sábado por la mañana de 1995, el día anterior había caído una impresionante lluvia, recién estrenaba mi bicicleta de montaña así que era el tercer fin de semana que paseaba por la ciclopista del río Santa Catarina en Monterrey. Me fascinaba la idea de poder ir desde más allá del parque Plaza Sesamo hasta Santa Catarina. La mañana era limpia y un poco fresca, el cielo tenía un azul perfecto con nubles blancas.

Me llamo la atención la multitud de mariposas que atribuí a la lluvia del día anterior, aunque pensé que para ser octubre era algo extraño. Conforme avanzaba sobre el río las mariposas no cesaban, entonces caí en la cuenta de que eran cientos y cientos de mariposas, miles, las que volaban a mi alrededor. Pasaban sobre el río, sobre los árboles, sobre constitución, sobre las casas, sobre los autos. Se podía ver a lo lejos sobre el río como lo cubrían todo.

Algunas se posaban sobre la flores y descansaban. Lentamente me acerqué a una de ellas.

¡las Monarca! — Exclame en silencio cuando caí en la cuenta.

Detuve mi bicicleta y me senté sobre una piedra al lado del río a contemplarlas. No recuerdo cuanto tiempo estuve ahí en silencio admirándolas. Al regresar a la casa sobre la loma larga desde donde se podía ver toda la ciudad de Monterrey pude contemplarlo todavía mejor. Pasaban y pasaban por sobre Monterrey sin cesar. Sentía como cada una de ellas llevaba un poco de esperanza y alegría.

A sido uno de los días mágicos de mi vida.

Hoy, 11 años después han regresado. Las mariposas están aquí. De nuevo vuelan por sobre Monterrey. Me preocupa verlas más pequeñitas de lo normal. Ayer por la tarde al caer el día una de ellas entro a la casa. Seguramente quería descansar de su largo viaje.

Lo extraño es que como cada año, nadie en Monterrey parece darse cuenta de esta maravilla, manejan sus autos preocupados en el semáforo que está en la esquina, esperando el verde para rápidamente huir en sus autos tratando de dejar sus problemas atrás pero sin lograrlo. Nadie durante estos últimos 11 años me ha comentado algo.

Cada año, los periódicos mencionan este largo viaje, y llaman nuestra atención sobre el peligro que corren los bosques en Michoacán, hablan sobre el deterioro y la muerte de miles de ellas, pero nunca han mencionado que en su largo camino pasan por sobre de nuestra ciudad y que se detienen todas las noches sobre nuestros árboles a descansar.

Gracias a esta omisión he reservado esta maravilla para mí y nuestra familia.

Mis ojos se llenan de lagrimas esta vez. Ahora tenemos en nuestra familia una personita más con quién compartir este momento. Les enseñaré a mis pequeños a esperar ansia el regreso de las mariposas. Podremos sentarnos sobre una piedra a contemplarlas. Ile sobre mis rodillas ya que apenas da sus primeros pasos.

Ha pasado un año más, la espera ha terminado.

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2 comentarios en “Mariposas

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