Lleno de paz


Es extraño ver llover a través del cristal del aeropuerto. La lluvia es leve. Me pregunto que sentiremos al despegar el avión. Este será un viaje exprés, solo 2 días, ida y vuelta a Guatemala en casi un solo día. Me preocupan los comentarios de la personas que conocí en Nicaragua, entiendo que Guatemala es de cuidado, ojala y no sea así, que sea una ciudad como cualquier otra, que pueda al menos conocer aquello por donde estoy paseando.

Lo difícil del Aeropuerto de México es que no hay ningún enchufe por ningún lado, así que si traen portátil y se les acaba la batería crucen los dedos. Las conexiones de Samsung digamos que a veces se agotan.

Esta breve descanso en el camino me permita escribir como otras veces, la lluvia a mi lado me hace pensar. Hará una media hora que escucho música, es raro, no tengo creo tengo interés en especial, tal vez me gusten aquellas piezas que me han acompañado en el camino. Así somos los seres humanos a veces intangibles y etéreos llenos de recuerdos imborrables que no se pueden palpar. Algunas de ellas me traen recuerdos imborrables, aquella casa de paja llena de sol en la mañana, rodeada de tesoros invaluables colgados de sus bajareques que nunca me cansé de encontrar. Solo fierros viejos tal vez, algún cancionero de aquellos de Alka-Seltzer amarillo y olvidado. El olor a leña. Tal vez 1975 o 76, no lo puedo recordar…¿por qué desde aquel entonces han desaparecido las piletas de agua en las casas de Yucatán?

Esta semana mi pequeño cumplió 10 años, simplemente no puedo creer como pasa el tiempo. 10 años desde que aquella cosita pequeña y frágil en mis brazos cambió mi vida. No lo sé, simplemente a veces el sentido de la vida se descubre de repente. Hoy es un niño alegre que corre y me abraza.

Muchas felicidades pequeño, gracias por esos 10 años de vida que me has dado.

Diciembre de 2003

Hace tanto tiempo que no pisaba el pueblo. Me trae tantos recuerdos. Ayer por primera vez en 6 años lo pisé con la planta del pié, esto es con confianza y confidencia.

Me trae tantos recuerdos, muchos recuerdos. Quise venirme en camión aunque pude tomar el auto de mi hermano. Así, de esta forma recorrí el camino que muchas veces tomé cuando era joven para venir a casa.

Me gustó el aroma de tierra mojada y humo al bajarme en la terminal. Ayer como muchas otras veces tomé un triciclo para que me trajera a casa.

Era la primera vez en muchos años. Recorrí esas calles con amor y muchos pensamientos en mi mente. Saboree cada metro que recorrió el triciclo.

Tenía tantas ansias de preguntar que había pasado durante estos largos años de mi ausencia.

Llegar a casa, llegar al hogar después de tantos años recorridos, tantos errores, muchas derrotas y muchos triunfos.

Es navidad, así que la casa tenía foquitos de navidad.

Entrar, ver mi casa, esta casa que fue mi fuerte por 15 años, aquí donde crecí, me enamoré por primera vez, aprendí a respetar la vida, a cultivar la tierra.

Buscando al lado de los discos encontré el álbum de fotografías que usaba para mi colección de timbres. Tenía recortes de cuando probablemente tenía 14 años, eso hace ya 19 años

Como pasa el tiempo.

Ahora estoy casado, tengo un niñito maravilloso. Me encanta levantarme en las mañanas y abrazarlo, llenarlo de besos y abrazos, mimarlo y quererlo. Está chimuelo, su diente se ha picado y el dentista le quitado los dientes del frente, un vampirito. Mi pequeñito, te quiero mucho.

Saboree cada minuto que paso antes de llegar las 8 de la noche, recordando el ritual….a las ocho se sale. Camine por esta calle maravillosa como lo hice muchas otras veces…cientos de veces…llegar a la esquina y respirar. Caminar otra cuadra y llegar a la casa abandonada donde en un septiembre de 1994 camine por ultima vez en mucho tiempo y tire mis llaves, renunciando a todo y dispuesto a partir, con lagrimas en los ojos.

Mirar esa casa antigua, respirar ese olor a tierra mojada, a Yucatán. Media cuadra antes vivía una familia muy pobre, de la que siempre envidié sus sonrisas.

Cuantas veces caminé sobre esta calle con mi soledad a cuestas y rodeado de estrellas. Con el corazón lleno de esperanza, los ojos llenos de lagrimas, mi mente llena de sueños y varias veces el corazón roto.

Salir en la noche fue emocionante, pero regresé triste, acongojado y reflexivo.

Todas esas fotografías que tenía en mi mente se han borrado, he visto muchos cabellos blancos. Gente y rostros conocidos con la edad encima, con el pelo blanco.

La culebra no existe más, así que me senté en la esquina del parque enfrente de la casa derrumbada de 2 pisos. Ahí donde estaba el billar que hace mucho tiempo dejó de existir.

Vi muchos rostros nuevo, gente fresca. Alguien paso de vender en su cajita chicles a tener un triciclo. Ahora vende chicles en la esquina del parque.

No reconocí ningún rostro de mis amigos esa noche. Aun cuando fui a casa de uno de ellos, no estaba, me abrió su esposa, era una niña.

Fui a misa. Me encontré a Mario pero aun cuando convivimos 2 o 3 años no se me antojó platicar con el. Me decía que tomáramos unas cervezas pero con en aquellos últimos años a quién se le antojaba quedarse a tomar cervezas encerrado y dejar pasar la oportunidad maravillosa de reconocer un rostro.

Cuando ya no pude más a las 10 de la noche, regrese camino a casa…ahora las estrellas se notaban más.

De las cosas que mas recuerdo de son las llegadas a casa después de una noche de fiesta. Tener que caminar bajo la oscura noche. A veces me daba miedo caminar, había mucho silencio, a veces mucho frio, muchas veces los perros aullaron.

Es de noche y me he acostado, como siempre, baile hasta la madrugada. La musica de fiesta no me dejará dormir.

Hoy me levante con muchos planes pero los principales los he pospuesto. Desayune pan con café y un sándwich de Jamón. Papá se ha comprado un refrigerador nuevo, la casa está muy limpia eso me da mucho gusto. Quiere decir que la autoestima de papa es alta. Aun cuando vive solo, la ha arreglado muy bien. Aproveché la bicicleta para ir a pasear, no sin antes arreglar la llanta, le puse una nueva ya que la que tenia estaba muy gastada y compré una nueva bomba de aire.

Pedalee hasta la secundaria y seguí de largo, mi sorpresa fue grande cuando me tope una escuela ahí donde antes era puro monte. Seguí unos 10000 metros y me detuve a comer una toronja que me vendió Don Pedro. Don Pedro era el señor que pasaba y nos vendía naranjas, me reconoció y me pregunto por mi Mamá y mis hermanas, por la familia.

Que vacio de calor humano sentí en ese momento.