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Algunas noches sueño despierto. Sueño que a veces no puedo dormir. Que tu silencio en mi voz me asfixia, me roba el aliento, te roba de mí.
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Algunas noches sueño despierto. Sueño que a veces no puedo dormir. Que tu silencio en mi voz me asfixia, me roba el aliento, te roba de mí.
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Algunas veces pienso que la vida no ha sido fácil. Han sido tantos los escollos en mi sendero que me ahora me cuesta trabajo caminar. Me siento cansado y un tanto agotado
Aunque tengo que decir nunca me he dado por vencido y jamás me rendiré.
He visto un ángel… aun me cuesta trabaja respirar.
Aun pienso en sus alas, en su dulce sonrisa, en su breve aliento, en su suave voz.
Y hoy parece de repente que la vida se me viene encima,
Sin aviso previo pareciera que será un dulce amanecer.
Calentura, otra vez la calentura.
Me parte el corazón cargar a mi pequeña en brazos ya que arde en calentura. Tengo que bañarla y bajarle la temperatura lo más rápido posible.
Es de noche ya. Hoy por la mañana jugaba y brincaba por toda la casa, estaba de ese humor tan pícaro y tan suyo que me mata y de buenas a primeras en solo 2 o 3 horas calentura: 39.1 grados.
Me mata la incertidumbre ¿que será?¿será el mentado virus? Desde la tarde sabía que nos esperaba una larga noche, estar a su lado, tocar su frente, decirle palabras de aliento, tratar de robarle una sonrisa. La hemos llevado al doctor pero he pasado tanto por el doctor para saber de antemano el diagnostico: Demasiado temprano para saber qué es, así que por el momento solo medicamento para controlar la temperatura. Deberemos esperar a mañana. Aparentemente es un virus, ojala y no el H1N1 ¿será tal vez dengue?
Se me parte el corazón mientras dejo caer el agua en su cuerpecito, llora y grita. El medicamento aun tardará unos 30 minutos en hacerle efecto. Platico con ella y le digo que le compraré una tortuguita pero ¡oh, sorpresa, ella quiere un gato!
Ahora un poco más tarde descansa sobre la cama recostada sobre su lado derecho. Duerme como un ángel, la temperatura ha cedido un poco, tan solo lo suficiente. Descansa y duerme en silencio. Cuanto diera por tener manos mágicas para acurrucarla en mi pecho y desaparecer de ella todo lo que le duele. Se lo cambiaría a alguien por todos los gatos del mundo.
Si tan solo tuviera ese don
Atrás de esto hay una gran ciencia, la correlación entre las cantidad de busquedas y la realidad es innegable. Lo que me preocupa es que según esto en Yucatán aunque la actividad es mínima o “Low” existe.
Según las autoridades hoy jueves 30 de abril tenemos cero casos.
¡o q’ la chingada! no están viendo la cara…
No hay nadie despierto. Mi pequeño duerme en la cama tranquilo. Suspira en silencio. Descansa. Muchas veces me pregunto como será cuando sea grande ¿Sonreirá como lo hace ahora? ¿dormirá tranquilo? No lo sé. Es difícil saber, pensar en ese futuro incierto que la vida nos depara. Buscar y encontrar el camino, algunas veces a ciegas, otras veces lleno de luz.
Es difícil pensar. Mientras estoy recostado en la hamaca puedo escuchar ese murmullo nocturno, lleno de silencio y susurros y cantos de grillos allá afuera.
Es silencio, todo es silencio.
Poco a poco la vida se agota, he llenado mi mente como un costal de recuerdos. Algunos los he extraviado en el fondo. Los más preciados de ellos. A veces quisiera encontrar la inocencia de niño que llevaba conmigo, aquellos sueños felices.
Sí pequeño, es difícil de explicar.
A veces siento una incertidumbre sobre la vida que no puedo contar. Pero vive y sonríe pequeño, son solo eso, preocupaciones que como las tormentas se irán.
Sabes cuando era niño me encantaba jugar con el agua, brincar y caminar sobre ella. Brillaba y estaba llena de sol.
En diciembre veníamos a Yucatán de vacaciones y me encantaba escuchar como hoy ese silencio nocturno, mirar el techo y escuchar como poco a poco la noche se iba. Silencio, todo era silencio. A veces un pequeño ruido en el rincón y por las mañanas pequeños halos de luz y el canto del gallo.
Al levantarme podía sentir ese olor a tierra, a hojas y a frio que la vida despierta.
Al entrar a la casa el humo de leña llenaba el hogar. La abuela desde muy temprano preparaba el desayuno. Había que sentarse sobre un pequeño banquillo y comer en una pequeña mesita. Es difícil explicar el sabor del café o chocolate caliente en una jícara o el sabor de un taco de huevo con manteca y tortilla recién hecha.
Centinela y el güero meneaban la cola y jugaban conmigo…
Es difícil explicar a veces los recuerdos de niño, ahora todo eso se ha ido Pequeño, se ha ido.