Junio 2009


Hoy tengo que esperar de nuevo, serán 9 horas de espera para el vuelo a Portland, WA. Poco a poco me empiezo a familiarizar con este aeropuerto. Ya tengo mi lugar preferido para comer. Terminal E: Johns&Papas. Sirven buena comida, sobre todo para desayunar, huevos con salchicha y papas, calientes. Bastante rico.

Cada vez que vengo es más rápido, y me siento más confiado.

Aprovecho las terminales de SAMSUNG para conectar la portátil. Todavía no me animo a contratar internet, demasiado caro para mi bolsillo por solo unas horas. Un amigo me comenta que puedo usar la cuenta de Infinitum…a la primera que pueda me cambio de proveedor.

Serán 4 horas de viaje, ahora sí que será lo más al norte que haya estado jamás. Portland se me hace tan lejos, sin embargo creo esta por primera vez en muchos años estaré acompañado de amigos de muchos años. Ellos viven de años atrás en Portland. Jugamos patea-lata juntos, estudiamos la secundaria juntos e incluso la preparatoria.  Finalmente los vuelvo a encontrar después de no verlos unos 10 años.

 Realeigh

Tengo que esperar 4 horas más. Ha sido un viaje pesado. Tuve que tomar el vuelo desde Cancún por lo que significó que tuviera que viajar en “camioncito” por la noche. Llegué a las 3 de la  mañana y a las 3:30 estaba en el aeropuerto.

Es impresionante. En el méndigo aeropuerto no hay ni un lugar para sentarse, ni una sola silla. Tuve que esperar hora y media parado o sentado en el piso esperando que llegara el personal de Continental para documentarme y finalmente pasar a un lugar donde hubiera sillas. Aparte de un dependiente del mostrador mamón que se quejaba de todo mundo de que el aire acondicionado a las 4:30 de la mañana no estuviera prendido mientras repartía a diestra y siniestra formatos para quejas de Continental.

Me dio que pensar un poco. Justo un día antes un vuelo de Air France había caído al mar. Me ha tocado varias veces viajar sobre el mar. Siempre sientes la incertidumbre, más bien la certidumbre, de que si el avión se cae te cargará la chingada. Trato de imaginar..es ver la pantalla donde proyectan el mapa mostrando  la ruta y que tan lejos estás de todas partes y en medio de la nada. Tienes que contar las horas que han pasado y las horas que faltan. Y de repente caes en la cuenta que estás en medio de la nada, no hay futuro, solo agua por todas partes.

(Esperemos que no me toque viajar en temporada de Huracanes para cruzar el golfo en medio de una tormenta).

Debo alejar eso de mí, ahora debo esperar 4 horas más en el Aeropuerto de Houston. Será lo más al norte que halla ido alguna vez. Será mi primera vez en Raleigh.

Hoy solo había una persona enfrente de mí en migración. Con tantas venidas a este lado debería saber ya que debiera ahorrarme los “buenos días” a todo mundo. Nadie te contesta. Ni el de migración, ni la de aduanas, ni los de seguridad. Aunque tengo que reconocer que me he topado con tipos amables haciendo su trabajo de la mejor manera.

Mientras espero creo tengo suficiente tiempo para reflexionar y para pensar un poco. Acerca de este blog. Me gustaría que fuera mi diario. Aquí, escondido en el anonimato que dan millones de páginas. Será así.

Días después:

Fue un buen lugar por conocer. La gente de Raleigh es bastante amable. Me encantó, es un lugar rodeado de bosques. Todos ellos verdes con pinos que se levantan muy alto en el cielo. Parecía un lugar de ensueño.

Aunque para ser honesto el aeropuerto es un poco complicado. Para llegar al aeropuerto una vuelta en el lugar equivocado y te pierdes completito. si no fuera por nuevo amigo quién se encargó de manejar en el aeropuerto no la libraba. Por cierto, también se come rico.

Pude conseguir los Rapalas que estaba buscando. El primer día salí con 5 de ellos de la tienda. Estaban de oferta, no se compara en nada pagar 5 dlls x cada uno de ellos contra los 200 pesos de MIMSA en Mérida. Desgraciadamente no me duró mucho el gusto, en la primera ida a pescar en el tercer lance un no sé qué pescado se quedó con uno de ellos. La siguiente semana en el mismo lugar otro pescado se quedó con otro de ellos. Carajo, desde cuando atrás debí haber aprendido que debo de usar un alambre en la punta al pescar. Eras bastante buenos, color verde con franjas negras en la espalda.

Fue un buen lugar por conocer.