Noviembre 2008


AtardecerPescando

Me maravilla el viento que sobre las ramas corre, el azul de las aves, el ruido de las serpientes al moverse en el monte. El azul de cielo y la luz de las estrellas. El silencio que acompaña una larga caminata o el descubrir frutos de nuez en el suelo.

Me han pasado cosas maravillosas, regresar a casa y reencontrarse con un mismo da para contar mil historias. Están también los atardeceres que he disfrutado en esta tierra, algunas veces a la orilla del mar. Difícilmente en Monterrey uno puede manejar 40 kilómetros, bajarse del auto con una caña de pescar y montarse sobre las piedras sin ningún pendiente en la cabeza.

No puedo explicar la frescura del viento ni tampoco el brillo del agua. Tendrían que estar ahí.

Adrián ha crecido bastante, poco a poco empieza a dejar atrás el niño que siempre ha sido. Su mente se aviva y también se divierte conmigo. Pequeñitas manos ahora es bastante traviesa, es un encanto, un amor, mi adoración y a la vez una furia. Ahora siempre llevo conmigo un ring de lucha libre en el asiento trasero del auto.

Esta es la primera vez que escribo a no se cuantos mil pies de altura. Se siente diferente. Siempre me ha llamado la atención las figuras que forman aya abajo, la afluente de los ríos, de los lagos.

Mientras despegaba de Mérida pude ver mi casa. Es curioso verla desde arriba y pensar que están durmiendo todavía.

El suelo estaba cubierto de nubes, así que no he podido ver el mar al salir de Yucatán. Lo he podido hacer al entrar a Texas.

Carajo, está el mar repleto de plataformas petroleras. .

He tardado en cruzar migración cerca de una hora. Tenia una gran incertidumbre del proceso, de que seguía después de qué, pero todo ha sido fácil. Cada vez es más fácil. Por poco pierdo el vuelo. Así que he tenido que correr por todo lo largo del aeropuerto, corrí tanto que casi perdí el aliento.

— Take a big breath! you did it.

Y es que lo necesitaba, por lo visto se me notaba tanto al llegar a la puerta del avión que no me pudieron decir otra cosa.

Ahora vuelo rumbo a Atlanta, será mi primera vez en Georgia. No sé como será, a que personas tendré que conocer. También será la primera vez que dé entrenamiento al mismo tiempo al otro lado del mundo.

Las cosas que hace la tecnología.