Agosto 2007


CintaCine

Cada domingo sin falta a las 6 de la tarde nos reuníamos en el cine. Tendría tal vez 12 o 13 años.

Poco a poco iban llegando. Todos recién bañaditos listos para entrar al cine.

Nuestro cine preferido no tenía techo. Así que durante el verano, cuando el anochecer llegaba muy tarde, nos divertíamos mientras tanto viendo llegar el tren. La estación estaba a un costado. Poníamos monedas sobre los rieles y esperábamos sobre las vías verlo venir. tren_yuc

Ese sonido a silbato anunciando a lo lejos el inicio de la tarde en un pueblo pequeño es mágico y no lo puedo olvidar.

A las 6 de la tarde la estación se llenaba de gente, de huipiles llenos de flores y rebozos, de alpargatas y sombreros. En ese momento se llenaba la tarde de olor a pan recién hecho. De raspados y dulces.

Cuando caía la tarde y las primeras estrellas se asomaban en el firmamento nos encontrábamos sentados todos en fila en una banca de madera en el cine. Eran momentos de risas, de comentar lo sucedido en la semana, de empujones y juegos.

Cada función era diferente.

En Diciembre todos los bolsillos estaban llenos de palomitas o petardos así que no era raro escuchar el estruendo de ellos en medio de la función y luego un “¡Chiiiinga tu maaaadre!” de alguién a quién le había caído encima.

Llovían las mentadas de madre, gritos y risas.

Otras veces era el balero que con ese tac-tac fastidioso no dejaba ver la película en paz. Ese grito a todo pulmón, de voz grave: “¡¡VEEEELE A HACER CAPIRUCHOS A TU MAAAAMAAA!!” seguido de la carcajada general de todas las personas en el cine es inolvidable Rolling on the floor.

Algunas veces llovía.

Si la lluvia no era fuerte se resolvía tomando la banca de enfrente y poniéndola sobre nuestras cabezas. Raras veces se suspendía la función por una lluvia cualquiera. ¿Lo pueden imaginar? Happy

Crecimos ahí, en ese cine. Fueron muchos años de cada domingo.

Para la edad de nuestros primeros cigarrillos y películas de adultos (dé aquellos tiempos donde una chichi en la pantalla era prohibida) de repente en la noche se levantaba una nube de humo sobre las cabezas de algún conocido. Aprendimos a vaciar los cigarrillos de tabaco, rellenarlos de cerillos hasta el tope y colocarlos sobre la oreja. En menos de 15 minutos un gorrón lo arrebataba, y en menos de 5 se le inflamaba la cara o el pelo.

Durante esas funciones prohibidas (donde para entrar nos levantábamos sobre las puntas de los pies para parecer más grandes y los pelitos del incipiente bigote eran de mucha influencia) los árboles de los costados estaban llenos de chamacos que se estiraban sobre las ramas o barda para poder ver. Uno podía ver sobre la barda como las ramas de los árboles se sacudían de un lado a otro. Era algún chamaco trepado en lo alto del arbol y asomandose para ver esa cinta prohibida . Nunca supe de un chamaco que se haya caído.

¿En todos esos años desde los 12 cuántas películas vi? No lo sé. Hace mucho que perdí la cuenta. Ese es el cino que yo recuerdo y que no puedo olvidar.

El huracán Dean horas antes de pasar por territorio yucatéco.

Esto se vá a poner bueno Nailbiting

HURACAN+DEAN

Vía: Power Poch

Tendría 14 años cuando escribí mi único cuento. Solo una persona leyó aquellas líneas antes de que las cambiara por la diversión. Hubieron 2 o 3 cartas por ahí. También 2 o 3 veces intenté comenzar un diario pero quedaron en el intento.

Siempre lo dejé.

Hoy, este blog cumple un año. Es algo que me parece increíble según mis antecedentes. No puedo creer que lo haya comenzado y tampoco puedo creer que tenga un año.

Mis problemas con las comas y los puntos parecen haber disminuido. Encontré finalmente un buen libro acerca de escribir que de manera amena pudiera enseñarme. Hablaba también un poco acerca de los acentos y espero entenderlos un poco mejor.

He pasado por todas las etapas que un ser humano pueda haber pasado al escribir: Alegría, euforia, enojo, euforia, decepción, tristeza, temor, flojera, falto de ganas y muchas mas. Varias veces he estado a punto de cerrar este blog pero ha sobrevivido. Confieso que desde hace 3 meses trabajo en otro blog con mi otro yó y eso me ha quitado mucho tiempo. Es un blog técnico de cosas que domino bastante. Se ve interesante, espero de sea utilidad y por lo pronto pinta bastante bien.

Espero finalmente poder abrir el que me falta.

Esté blog seguirá siempre existiendo, pero podrán entender entonces la falta de palabras de cuando en cuando.

Tal vez no renove el .COM, pero espero el http://diosich.wordpress.com dure para siempre.

iguanaverde

Hé tenido que recoger el auto. Primero hicimos escala en el centro y luego fuimos a Guadalupe donde el taller está. Cada vez que me subo al metro elevado me fascina ver los techos. Desde lo alto me ha llamadp la atención un pequeño terreno baldío en pleno centro con casitas de carton y senderos. Varios ancianitos descansan ahí. Debe ser su hogar secreto.

Llegamos temprano al taller y aún no terminaban. Al lado del taller había un pequeño canal. Mientras esperabamos mi pequeño me pidió lo llevará ahí para entretenerse y tiramos algunas piedras en el agua.

—¡Mira Papá!
—¿Qué…?

A la orilla del canal una iguana verde descansaba. Era de esas iguanas verde esmeralda. Fuí al taller y les pregunté que si era de ellos. Me dijeron que nó. En ese momento Luis el dueño del taller me acompaño

—¡Atrápala!

Y nos lanzamos a atraparla. Se subió a un pequeño árbo. Saltó el canal. Se salió a la avenida y se puso a correr a lo largo de ella. Una camioneta al verla se detuvo al instante y un señor se bajó y comenzó a perseguirla como loco pero no la pudo alcanzar. La seguimos hasta que se metió abajo de unos autos. Ahí el señor abandonó la persecución pero yó seguí.

Finalmente se metió abajo de un volchito y fué donde la atrapé.

Era bastante grande, 60 cms de la cabeza a la cola. Bastante tranquila por cierto, seguramente alguién la extravió.

Mi pequeño la cargó entre sus manos.

Todos nos llenamos de sonrisas. Ayudó a romper el hielo en el taller y a partir de ahí fué mucho más fácil la espera. Era la primera vez que visitaba ese taller. Un amigo me lo recomendó.

En este momento es de noche y la iguana ahora descansa en la casa con unas hojas de lechuga. Espero mañana poder liberarla por algún arroyo de los que hay por estos rumbos. Es demasiado grande para ser mascota y será mejor que sea libre.

No puedo creer que en unos meses ahora tenemos un periquito, una mega-tortuga y ahora una iguana.

Hace unas semanas que ya no escribo. Me hacen falta ganas.

Hemos ido de vacaciones a la playa y esta vez no hay nada extraordinario que contar. Solo cosas ordinarias. Playa, sol y arena. Nada del otro mundo.

De cuando en cuando visito la oficina de Tampico. Hace de eso ya casi 13 años. Tal vez el 13 sea un número de mala suerte y explique todas las broncas que me han pasado. Lo del auto todavía no termina y me dará bastantes problemas.

No sé por que digo esto, los problemas nunca me han detenido. Supersticioso, nada en lo absoluto.

Normalmente no me cuelgo de un problema. Desde hace muchos años cuando algo grave sucede siempre digo: “ya pasará” y pasa. Nada que preocuparse. Todas las cosas siempre tienen un final, incluso la vida o los pensamientos.

Hace casi 13 años que comenzó mi viaje. Tal vez ya sea hora de empezar a terminar ese largo viaje.

Esta vez sí, no sé por donde comenzar. Seguramente lo mejor será comenzar por el final.

7:00 PM De regreso de nuestras mini-vacaciones en la playa ( y yo de trabajo ),  a la altura del Barro el trafico se hizo demasiado pesado. Como nos faltaban unos 2 kilómetros para llegar a la casa se me hizo fácil tratar de darle la vuelta, así que me metí al antiguo camino a Santiago para cortar camino…ahí el auto comenzó a hacer ruidos extraños y minutos más tarde se detuvo. Volver a ponerlo en marcha no tuvo éxito, así que llamé al auxilio vial para solicitar una grúa. Nos quedamos en medio de la nada, esperar no sería una idea inteligente, no hay taxis, no hay transporte, así que bajamos las cosas y caminamos hasta la casa. Fue una dura caminata, sobre todo para la mas pequeña.

8:30 PM Llegamos a casa. ¿y las llaves?¿se quedaron en el auto? No, afortunadamente no. Le pedí a mi vecino que me diera un aventón hasta donde deje el vehículo. La niña se quedó llorando, el niño llegó cansado.

La parte en donde lo dejé todavía no tiene pavimento y además es de un solo carril. Fue duro regresar, sobre todo por que ese carril venia lleno de vehículos en sentido opuesto que trataban de evadir el congestionamiento de la carretera. Además hay que pasar un vado.

9:00 PM. Me quedé solo a esperar la grúa. Se me hace que es la banda de sincronía o de tiempos. Si es así voy a hacer un pinche coraje. Los 3 últimos mantenimientos que he llevado al vehículo a la agencia (por lo de la garantía) siempre les dije debido a las historia$$ de terror que he escuchado: revisa la banda, cambia la banda, ¿y la banda?. Saben cual fue la respuesta, la banda está bien, todavía aguanta. Por lo menos tengo el sello de garantía por el servicio recibido en el taller encima de donde dice “cambiar banda.

Ya mas tranquilo medito en lo peligroso que fue caminar con los niños. Esa callecita es muy estrecha y todos los vehículos, sobre todos las camionetas gigantescas tipo narco, les valía madre y te aventaban la camioneta encima con la consigna “hazte un pinche lado”. Me asusté bastante de pensar en eso y lo sigo todavía.

El auto en ese pequeño lapso de tiempo de hora y media estaba cubierto yá de polvo. La tierra seca se levantaba con cada vehículo que pasaba, me supongo que yo estaba igual.

9:30 PM. La grúa no llega y comenzó a llover. $%/!”·$. Me encerré en el auto, el calor es sofocante pero no puedo abrir las ventanas. El lugar es muy solitario, no hay casas en 100 metros.¿y si la grúa no llega?¿qué hago? ¿Me quedo a dormir aquí? No mejor no, no quiero que mi auto acabe sin llantas ni cristales como le sucedió a un auto por estos rumbos el año pasado. El sonido de las gotas en el techo es más fuerte en el silencio.

Me quedo pensando en todos los que he visto pasar. ¿qué pensarán al verme ahí tirado? En medio de un lugar solitario, en chanclas, en traje de baño corto o short y una lámpara en el cuello. Intento volver a marcar a la aseguradora y cada vez escucho: “su llamada es muy importante…por favor espere”. Llamé hasta que se me agoto el saldo del celular.

¿Y ahora? Esperaré.

10:00 PM, Sigue lloviendo, la maldita grúa no llega. Lo de cargar el teléfono usando la tarjeta de crédito no funciona. El 7-Eleven que es lo mas cercano está a unos 3 kilómetros, a pié, en medio de un lodazal y bajo la lluvia.

Esto se pone cada vez más oscuro, y la luminaria del poste de luz bajo el cual estoy  a veces se apaga y enciende. $%&$% ¿Y si asustan?¿Y si me sale la bruja asusta-policías de Santiago? Nó, piensa en otra cosa, piensa en otra cosa; los fantasmas no existen. Piensa, sé científico: protones y neutrones, las ecuaciones de Maxwell, los átomos y los quarks, el gigante acelerador de partículas que están construyendo en Europa cuyos científicos no tienen ni puta idea si funcionará y nos cargará la chingada a todo el planeta….$#@#$%%, mejor pienso en otra cosa, la física quántica me asusta más.

Me entretengo mejor mentándole la madre a los de la grúa, es más productivo.

10:30 PM Ya no pasan vehículos y la lluvia ha cesado a casi nada. Así que decido que ni modos, tendré que caminar hasta al 7-Eleven. No tengo que caminar mucho para encontrarme a un matrimonio joven que llega a casa. Espero no asustarlos. El esposo amablemente me dá su celular para marcar el 01-800 de la aseguradora solo  para recibir el mismo mensaje: “Su llamada es muy importante …”.

Se ofrece pasarle saldo a mi celular y lo hace.

Me da pena pero me muero de sed. Su esposa me regala un vaso de agua. Les agradezco mil veces su ayuda y me regreso al auto ya por lo menos más comunicado.

11:00 PM Sigo sin poder comunicarme, cada vez que marco recibo el mismo mensaje y después de varios minutos de esperar la llamada se corta.

11:20 PM ¡Al fin!¡Me contestan! La persona que responde la llamada detecta que hace 3 horas y media que espero grúa y nada, así que le mete galleta: “en 20 minutos están ahí”. Los hijos de la chingada me habían olvidado.

Entre 11:20 y 00:30 A.M. Hablamos unas 10 veces. El de la grúa no ubica donde estoy, mil explicaciones van de cómo llegar. Me llaman, los vuelvo a llamar. Camino unos 500 metros hasta la carretera para esperarlos ahí. La lluvia comienza de nuevo y el único lugar donde hay un techito está en medio de un charco, ni modo, me meto al charco para guarecerme del agua un poco.

Solo falta que mientras estoy en el agua me salga una serpiente en los pies.

En eso recibo una llamada: “la grúa está al lado de su vehículo y usted no esta ahí, si en 10 minutos usted no llega, la grúa se va y el expediente se cierra“. ¿alguna vez han corrido con chanclas o sandalias playeras 500 metros en la oscuridad, en una calle de terracería llena de lodo, bajo la lluvia? Yo yá.

¡No hay nadie! Llego al auto y no hay nadie. Los hijos de la chingada me están jodiendo. Les marco y me ponen en conferencia con los de la grúa. Quedamos que lo más fácil es que los espere en Mundo de adeveras. Así que cuelgo y me pongo a caminar de regreso un kilómetro y medio. Con la lamparita de mi pequeño, camino a las 12 de la noche por la carretera nacional, los trailers van bastante rápido y me tengo que hacer a la orilla. No puedo creer que esté ahí caminando en chanclas y short en medio de la noche.

00:30 AM ¡Al fin! La grúa. Lo primero que me dijo el conductor es: “dio mal la dirección”. A estas alturas nomás me río. Ya para qué hago corajes.

1:00 AM ¡Al fin! En la agencia, nos recibe el guardia. La grúa deja el vehículo y se vá. Saco las cosas de valor del auto y las pongo en una bolsa de plástico que es lo único que tengo a la mano. Pido y ruego para mis adentros que el guardia no me pida me lleve la sombrilla playera por que si nó díganme que taxista levantaría en Monterrey a una persona a la 1 de la mañana, en short, en chanclas, con una bolsita de plástico en la mano y una sombrilla en la otra.

A este cabrón se le perdió la playa.

Lo peor es que solo tengo 20 pesos en la cartera, ahora ando a pie en la ciudad. Tengo que caminar hasta encontrar un cajero que por lo menos estuvo cerca. La poca gente que se cruza conmigo se me queda viendo.

Me siento como suripanta. Mientras no pase una patrulla.

El taxista que me levanta le noto que duda un poco pero levantarme pero lo hace. Tiene una platica muy amena. Le cuento mi tragedia y nos reímos. Me recomienda tomar clases de mecánica por las noches: “p’que cuando menos sepa que hacer al levantar el cofre del auto”.

1:30 AM. ¡Al fin!¡ En casa ! Y me cuesta trabajo dormir de acordarme y reírme de todo lo que me pasó. Ahora entiendo por que los vehículos los garantizan hasta los 100 mil kilómetros, el mío falló a los 103.

AntesDeNuevoLeonQue

Con los brazos cubiertos de pintura y la cara pintada de rojo me lo he encontrado durmiendo.

¿Qué se tiene que hacer para agotar a un niño de 8 años y dejarlo dormido a las 2 de la tarde el día de su cumpleaños?

Mientras comía veía una flecha en la mesa. Ayer fué un dinosaurio.

—Andaba corriendo encantado por todas partes.—me dijo mi esposa.

Me encanta el saber que ha aprendido un poco acerca del pasado de esta tierra y además se ha divertido bastante. Aunque todavía falta un día más, termina mañana.