Mayo 2007


De visita en el otro lado el fin de semana…

-¿usted de dónde viene?

-de Monterrey

-Está bien gacho ahí ¿nó? – mirándome con cara de “pobre guey”

-no, está bien tranquilo…

Me quedé pensando…hasta donde me ha llevado la costumbre que ya toda esta violencia se me hace normal…

- ¿qué vende?

- Tamales

- ¿tienen chile?

- no, no tienen

- ¿me dá 4?

….

- OIGA, ESTOS TAMALES TIENEN CHILE

- nomas poquito…

llanto¿por qué, por qué, POR QUÉ? @”#$%#$%&

Son las 8:00 AM, recién llego al trabajo y no puedo dejar de pensar. Al bajar la diana rumbo hacía los tubos de repente el tráfico se atascó. Todo estaba a vuelta de rueda. Pensé: “otra revisión”. Cada vez que hay ejecuciones cierran esta parte, atraviesan las patrullas y todo se vuelve lento.

Se podían ver las torretas a lo lejos.

Cuando me faltaban 100 metros para llegar la desesperación a mi lado cundió y empezaron los claxonazos, pero que puedo uno hacer si no seguir adelante.

Al pasar por un costado parecía un accidente, pero las cintas amarillas que prohibían el paso y rostros con pasamontañas revelaban otra historia. A un costado de Gomez Morín en una calle perpendicular a ella estaba una patrulla de San Pedro, tenía varios impactos de bala en el parabrisas y el personal al lado de ella aún hacía su trabajo.

Fue una visión espeluznante.

Me pregunto: ¿qué carajo pasa en Monterrey?

Hoy hemos tenido una visita inesperada. Estaba en la mecedora debajo del árbol y me pareció que algo verde y extraño se movía por el piso dentro de la casa. Pensé que era una pelota de tenis pero recordé que no tenemos pelotas de tenis ¡Era un lorito australiano!

De color verde esmeralda, plácidamente caminaba por aquí y por allá sin temor.

Nos pusimos a atraparlo entre todos. Mi pequeño más que puesto fue el que hizo el primer intento, pero no contaba con los picotazos que le dio el lorito en sus manos. Se subió al librero y para no averiguar que se sentía mejor me puse los guantes pero voló hacía otra parte donde lo atrapé.

Se comportaba bastante tranquilo, evidencia que toda la vida había sido una mascota. Temporalmente lo pusimos en una caja mientras yo tomaba el auto e iba a conseguir una jaula ¿En donde demonios domingo a las 5:00 PM consigo una jaula? Pues regresé con la jaula y barritas de alpiste.

Toda la vida tuvimos pajaritos en la casa, eran el amor de mi Mamá y crecí con ellos. Había que sacarlos todas las mañanas y colgarlos en la pared fuera de la casa a la sombra de los árboles, limpiar su jaula, darles agua y alpiste. Muchas veces nos emocionamos al escuchar a otros pajaritos acercárseles, volaban muy cerca y pillaban entre los árboles. La casa se detenía y escondidos en las ventanas y con susurros acechábamos los árboles. Era algo que realmente nos emocionaba.

Uno de ellos, un Chinchin bakal (un pequeño pajarito negro de pecho amarillo) nos acompaño durante muchos pero muchos años hasta volverse viejito. Un día mamá por error dejó la puerta abierta y el pajarito escapó. Durante un buen rato lo escuchamos merodear entre los árboles hasta que su canto desapareció. Mi Mamá se puso triste.

Yo a veces pienso que tal vez el soñaba alguna vez con ser libre y abandonar esa cárcel que lo aprisionaba y lo separaba de los demás; de los árboles, de los insectos y de las flores. Tal vez ese era su anhelo y antes de morir alguna mano invisible se lo concedió.

Respecto al lorito descansa hoy en la noche en su jaula blanca. Apenas lo metimos a la jaula se bajo y a pequeños brinquitos bebió agua, un minuto después se posó sobre la barra de alpiste y comió y comió. Tenía hambre y sed. Es una pequeña mascota que depende de los seres humanos para sobrevivir. Espero que algún vecino aparezca en la puerta preguntando por el, mientras tanto dormirá aquí en casa y a salvo con nosotros.

Tal vez tendría 16 años cuando una noche calurosa decidimos mis amigos y salir a pasear en bicicleta. Normalmente nos reuníamos en el parque a jugar “patea-lata” (una especie de juego de las escondidas usando una lata) o a contar historias. Esa noche decidimos pasear en bicicleta. Nuestro pueblo era pequeñito y no había mucho donde ir. Decidimos irnos por el rumbo de las parcelas, terrenos grandes llenos de árboles frutales.

Era una noche agradable, poco a poco fuimos dejando las casas atrás. Las luces se acabaron. La noche era clara debido a la luz de la luna. Las parcelas estaban vacías, sin persona alguna que las cuidara.

Nos bajamos de las bicicletas y nos montamos sobre los canales de riego para caminar sobre de ellos. No recuerdo cuanto caminamos hasta que nos topamos con una pequeñita piscina.

-¡Mira, una alberca!

-¿y si nos bañamos?

-No, seguramente viene alguien y nos corre.

-¿quién si no hay nadie?

-Bueno….

Así que nos aventamos sin mucho pensarle. Nos hemos divertido como nunca. Hicimos carreritas de un lado al otro, concurso de clavados, Rodolfo hacía “ballenita” (nadando de espaldas y echando un chorrito de agua por la boca ), concursos de quién aguantaba más la respiración, batalla de caballitos, brincos y saltos.

Rayos, me he divertido tanto :grin: que difícilmente puedo recordar una noche donde me haya reído y disfrutado más. Recuerdo que manejamos nuestras bicis de regreso a nuestras casas por las oscuras y solitarias calles del pueblo todos mojados.

Al día siguiente que nos reunimos por la tarde en la culebra (así le decíamos a una estructura de cemento en forma de culebra en donde nos sentábamos a viborear).

-¡Como nos divertimos ayer…!

-¿y si vamos ahorita?

-vamos

Pues nos lanzamos de nuevo a la famosa piscina. De día, el camino se nos hizo más corto y no fue difícil dar con ella. Descubrimos :shock: que era un cuadradito de 2 x 2 como de 1 metro de altura, el agua estaba verde, VEERDEE e infestada de miles de renacuajos, larvas de mosquitos, bubul-jas (un escarabajo acuático de por allá) y mil pestes más. Todo esto además de la lama (¿o limo?) verde que crecía como zacate dentro de la pileta (por que pues ya no se puede llamar piscina).

Hay, creo que duramos en el piso muertos de la risa :grin: y de las carcajadas una media hora. Rodolfo 15 minutos más ya que el era el que hizo “ballenita”.

Todavía no me explico como en ese cuadrito de 2 x 2 nos divertimos tanto. Creo poder entender perfectamente el capitulo donde Bob Esponja y Patricio se divierten de lo lindo con una caja de cartón.

Lo cierto es que no cabe duda que de noche todos los gatos son pardos.

Ha sido una noche larga.

Desde el domingo mi pequeño empezó con dolor de garganta. Ile apenas ayer. El domingo jugaron y saltaron con mucha energía. Pequeñitas manos ayer por la tarde le dolía todo y lloraba por cualquier cosa. A las 1 de la mañana el mayor se despertó llorando.

-Me duele Papá, me duele.

Le di algún medicamento para el dolor y al acostarlo noté su respirar agitado, su corazoncito también latía aprisa. Me senté a su lado a vigilar su sueño, pero el no podía dormir. Se despertaba de nuevo y lloraba.

-Haz efecto medicina, haz efecto medicina – pensaba.

A Ile le iba mejor. Aún cuando a las 8 de la noche tenía algo de calentura en este momento dormía tranquila y se notaba fresca.

Poco a poco se tranquilizó un poco pero a las 2:30 AM decidimos que lo mejor era llevarlo al hospital.

Sacar el auto en medio de la noche y del silencio. Cargarlo en brazos como un bebé. Apagar las luces, cerrar la casa. Manejar por la carretera llena de soledad y vacío.

¿Cuantas veces hé hecho esto?

Mientras manejaba en el silencio de las calles pensaba en lo afortunado que soy y daba gracias Dios por ello. En solo media hora estaría en un hospital, pero y si en vez de vivir en Monterrey viviera en un pueblito ¿Qué haría?¿dónde lo llevaría?¿qué pasa en los lugares donde no hay un doctor disponible?¿cuánta angustia es posible soportar?

Imaginaba estar ahí al lado de mi pequeño esperando, sintiendo la angustia sin poder hacer nada si no esperar.

Llegar al hospital, entrar a urgencias. Escuchar. Esperar un poco. Algo de oxigeno. Rayos X. Análisis de sangre y llantos:

-me vá a doler Papá, tengo miedo.

-Piensa en otra cosa pequeño, piensa en otra cosa.

-duele mucho, no quiero- mientras el terror llenaba su cara de llanto.

-Piensa otra cosa pequeño ¿cuántos monstruos hemos destruido en Halo?

-muchos, pero los grandotes son difíciles….

A las 4 de la mañana teníamos la certeza que el se quedaba internado. Ile aunque con gripa la libraba bien y tan solo serían necesarios algunos medicamentos. El hospital estaba lleno, todo debido al cambio de clima.

Al menos esta vez me vine vestido, los zapatos los dejé en la cajuela del auto

Nunca imaginé que palabras como “pingüino” y “ungüento” pudieran hacerme feliz.

Recién llego de la escuela y todavía no puedo digerirlo. Mi pequeño me ha recibido con un espectacular salto a mis brazos y una cara llena de alegría.

-¡me saqué un 10!

Se sentía muy contento. Tenía rato que no lo veía así.

Ha batallado un poco en la escuela. Las letras se le han dificultado bastante y yo he sido duro con él. Hemos estudiado cada noche las difíciles letras y yo me he preguntado como le explico la absurdas reglas que dicen que la “s” y la “c” se usan de manera distinta si suenan igual (“silaba”,”cigarro”).

Hoy ha sido el primer dictado que ha logrado con éxito. Sus pequeños brazos me has estrechado con emoción. No pudo aguantarse, sacó su cuaderno y me mostró su 10.

-Tenía duda de la #5, pero me acordé que era con el palito.

Lo he llenado de abrazos y besos, mientras sentía sus pequeños brazos a mi alrededor.

En esta tarde aun cuando tengo mil pendientes con varios de nuestros clientes grandes ninguno de ellos importa. No cabe duda que estas pequeñas simplezas son las que permiten vivir.