Febrero 2007


Cuando tenia 21 años y cursaba el último semestre de la carrera de Ingeniería Electrónica un Banco publicó una oferta de trabajo. La oferta sonaba bien, buenas prestaciones, buen sueldo y auto.

Así prácticamente todos mis compañeros aplicaron para el puesto. Hubo entrevistas, infinidad de exámenes y al final del proceso el puesto se lo dieron a un gran amigo mío: uno de los más borrachos del salón, de promedio de calificaciones no tan bueno, con retraso en su carrera de 2 semestres, que no siempre iba a clases y no recuerdo que más.

Toda una joya.

Esto por supuesto le dolió a la mayoría, así qué uno de mis compañeros, el más inteligente del salón, el que era toda una eminencia pidió una entrevista con la persona que dirigió el proceso para reclamarle el no estar de acuerdo con la decisión.

-Considero que yo tengo mejores calificaciones y no comprendo por qué la decisión-dijo mi compañero

-Mira, efectivamente en los exámenes de conocimiento tu fuiste el más alto. A mi me queda claro que el día que los enlaces telefónicos del banco no funcionen tu te vas a meter y vas a buscar a fondo. Estarás ahí todo el día y toda la noche hasta encontrar la solución. Estoy seguro que al día siguiente o a la semana siguiente me darás razón de que fue lo que pasó con lujo de detalle.

-¿entonces?

-Tu compañero le va a invitar unas caguamas al técnico de teléfonos, el día que el enlace falle en media hora los voy a tener aquí y a lo mucho en una hora el problema quedará resuelto.Y yó lo que necesito es que el banco opere.

Esto ha sido uno de los eventos que mas me ha marcado en mi vida. Tener un IQ arriba del promedio no siempre es una bendición, a veces en la vida se requiere otro tipo de inteligencia.

Creo ahí fue cuando empecé a tener conflictos con mi cerebro.

Ayer por la tarde al regresar por la oficina el trafico se detuvo de repente, manejaba por el túnel de la loma larga. Por un costado del túnel estaban varios autos estacionados entre ellos un policía de transito y el de la aseguradora, había un accidente Después de ahí el transito seguía lento y no atinaba a saber por qué.

Al final el túnel se divide en 3 posibles salidas, en medio de ellas estaba una patrulla. Policías a pié estaban enfrente de la patrulla, con pistola en mano, chaleco antibalas, de pasamontañas, con la mirada fija y el dedo en el gatillo.

-Acaban de ejecutar a alguien – pensé

Recorrían con mirada dura cada uno de los autos. Se les podía ver la tensión.

Después de cruzar por ahí me detuve a pensar acerca de lo que hubiera pasado si mientras pasábamos por ahí resulta que detenía a alguien y comenzara la balacera. El túnel estaba infestado de autos y no pude menos que imaginarme la tragedia.

También pensé en lo ridículo que se ha vuelto la situación, nuestros policías usan pasamontañas para proteger su vida y a veces seguramente esto los protege más que el chaleco antibalas. Aunque los periódicos locales, todos ellos, no se han visto muy inteligentes ya que todos los días salen policías en sus fotos con los rostros descubiertos.

Por la noche en la carretera pasó lo mismo, aunque sin pistolas pero había un cuerpo cubierto. Me quedé con la curiosidad pero todavía no puedo encontrar mención alguna en los periódicos. A lo mejor simplemente atropellaron a alguien, como si esto fuera menos (esta es una queja para conmigo mismo).

Ayer platicaba con un Doctor que tiene oficinas en Tijuana.

-Tijuana se me hace una ciudad muy insegura – comenté

-está más jodido aquí, allá cuando menos está el ejercito y hay policías por todos lados.

Como se nos ha ido la tranquilidad aunque tampoco puedo dejar de pensar que en otras partes la cosa es peor. Honestamente pienso que ahora todas las personas de la ciudad ven a todos con sospecha, extrañan su tranquilidad y su paz. Me desespera pensar que el día menos pensado mientras cenamos, vamos al cine o de compras quedemos en medio de un escenario lleno de balas y sangre.

La semana pasada mientras llevaba a mi pequeño a la escuela, le tendí la mano mientras caminaba.

dame la mano.
mejor me voy así dijo mientras se metía las manos a los bolsillos de la chaqueta.
no me digas que te da vergüenza que te tome de la mano le dije mientras me reía.
ya estoy grande, ya casi llego a los hombros de mi mamá.

Y caminamos así hasta la entrada de la escuela.

En este momento ya no río más. Me he dado cuenta que comienza la cuenta regresiva para que mi pequeño deje de ser un niño. Faltan tal vez años, lo sé. Pero de repente siento como si mi pequeño se me fuera de las manos.

Aun no comenzamos y siempre es igual: esperar a que abran. ¿Será que me gusta llegar temprano? No lo sé. Me gusta ser puntual y estar siempre al menos 5 minutos antes de mis compromisos. La mañana es fresca y agradable, tal vez estemos a unos 14 grados.

Aquí siempre hay ruido, proviene de gigantescas máquinas que crean y transforman el acero. Tengo que caminar unos 10 minutos desde donde me deja el taxi en la entrada de la planta hasta las oficinas. El cielo aquí es azul, y sería una mañana hermosa si no fuera por que tengo que caminar entre trenes, maquinaria y cerros de chatarra. A un costado de la acera que delimita el camino, gigantescos imanes y garras mueven esos cerros de lugar.

Este viaje me ha costado mucho menos trabajo, todo ha sido más fácil, incluso no me quejé del aeropuerto, sin embargo volé a León y de ahí tuve que tomar un taxi que me trajo por carretera, eso fue una hora de camino. El hotel es bastante agradable y si tiene un restaurante en forma, así que puedo desayunar algo caliente. Hoy me desayuné un omelet relleno de huitlacoche y estaba delicioso.

Con apenas 3 días aquí aún me cuesta trabajo ubicarme, hoy estaba a punto de gritarle al taxista que se estaba yendo para otro lado.

-usted no se preocupe – me respondió

Sorpresa, llegamos rapidísimo, ha sido la vez que menos se tardaron…mmm, o sea que los otros taxistas me han dado vueltas y mas vueltas.

Por las noches estoy cerca de un centro comercial así que puedo pasear un rato por la noche. El centro comercial es pequeño y tranquilo, me gusta. El martes pasé enfrente de un negocio que venden navajas de todo tipo (y es que a mi me fascinan) de muchos colores y con 20 mil cositas, con mango de madera algunas o de hueso. El letrero rezaba “liquidación, solo hoy”, ayer Miércoles seguía el letrero, me supongo que hoy por la noche también estará, eso lo convierte en un hoy de 3 días. Lastima, si no fuera por que no te permiten llevar navajas en las maletas me compraría una. Antes bastaba con declararla, la ponían en una cajita y te la documentaban, hoy no se que ocurriría si llego con una navaja al aeropuerto.

Esta vez prefiero pasear ya que el libro que me traje no me gustó, el de la semana pasada me gustó tanto que lo terminé el fin de semana. El que me traje es una novela de un interesante tema: “la cruzada de los niños” y se refiere al ejercito de niños que participó en las cruzadas, lamentablemente la prosa es mala. Así que a la hoja 30 creo lo dejé. Trataré de hoy por la noche encontrar una librería para ver si doy con algo interesante.