Enero 2007


Una de las cosas que extraño es la fiesta de la Vaquería. Pareciera que todo el pueblo se reunía en un solo lugar, nadie faltaba.

Me encantaba caminar alrededor del rudimentario ruedo construido de bajareques. Era como la feria: hay dulces de todo tipo y multitud de colores.

Por las noches personas de todas las edades vestidas con trajes típicos se dirigían al parque principal a bailar. Había niños, jóvenes, adultos y viejitos. Iban vestidos de blanco y las mujeres de ternos de muchos colores. Aunque tengo que decir que las alpargatas calaban bastante…je,je,je…eso quiere decir que le hacía a la bailada por que pertenecí a un grupo folklorico ( 8O ¡rayos! ni me acordaba)…que tiempos aquellos…salía con machetes y sombrero de charro (Jalisco), de jarocho (Veracruz) y de mestizo (Yucatán) y de no me acuerdo que más gritando: ¡zumbale morena!

Y es que con unos tragos de tequila antes de salir al escenario hasta los machetazos sonaban más fuerte …mmm creo que estoy escribiendo de más :roll:

Bueno, lo prometido es deuda les dejo con un baile de Yucatán

¿Cómo es esta fiesta?¿de dónde sale? Aquí la respuesta, un gran disco publicado por el CONAFE

Por lo pronto me quedo disfrutando mis recuerdos que se me han venido como avalancha a la mente y no los puedo parar.

Esta será mi última noche en Chihuahua, es tarde ya, pienso en que mañana abandonaré esta ciudad que tal vez nunca pise de nuevo, tal vez el siguiente mes regrese aquí.

Al mediodía con el frío calandome los huesos pude visitar el centro. El palacio de gobierno es sinceramente hermoso. Dentro de el hay un altar a Miguel Hidalgo ya que aquí en ese palacio fue fusilado. Afuera en el parque me han llamado la atención una estatua de un indio montado a caballo mientras empuña un rifle.

-Jerónimo anduvo por estos rumos, el y otros famosos también.

Y me duele no conocer mas detalles de la historia de esta ciudad.

Mañana después de 3 días de comer ensaladas de pura lechuga regreso a casa. De chihuahua pienso que fue una bonita experiencia, me llevaré la nieve y el frío en mis recuerdos.

Es ya tarde para escribir, he traído un libro, un buen libro. Me ha gustado mucho ya que es bastante entretenido y puedo acostarme toda la noche con la televisión apagada disfrutando las aventuras e intrigas del pasado.

A veces me es difícil escribir, lo cual es natural para alguien que jamás escribió sus pensamientos, tal vez una carta perdida por aquí y por allá, algunas hojas, pero nada más.

Anoche no quise sentarme enfrente de la computadora, prefería seguir disfrutando mi libro. A veces las cosas me llegan por épocas que vienen y van, se me antoja leer, a veces se me antoja escribir, algunas veces andar en bicicleta, otras veces no se qué.

Soy malo para escribir, batallo mucho con las comas y los puntos, algunas pensamientos los borro por que me cuesta trabajo discernir como demonios se escriben ¿seguirá una coma, un punto o punto y coma? Ese es mi dilema. Me cuesta trabajo escribir. Me he comprado un libro ortografía del cual leí unas hojas y tiré a la basura, y es que no me gustó. Debería haber un libro que se titulara “como escribir para dummys” o algo así.

Algunas otras veces escribo cosas que creo no debo poner aquí, a menos que cree una categoría llamada “tubo tubo” o me abra otro blog donde pueda poner mis pestes.

A estas alturas del partido creo que he pasado por bastantes cosas. Aprendí álgebra, estudié electrónica y aprendí acerca de los átomos y las ecuaciones de Maxwell. Cocino los fines de semana, puedo tomar un machete y se sembrar, algunas veces puedo tomar el martillo y la madera. He andado en bicicleta de manera solitaria por las montañas, la se armar y desarmar. He estado en el hospital varias veces, una por un accidente en bicicleta y del cual me salvo la vida el casco que llevaba. He hecho multitud de programas de software, se veinte mil cosas de sistemas y ahora soy casi usuario. Me ha tocado muchas hablar en publico y he salido adelante y de buena manera ¿Aprender a escribir ahora? No lo sé, tal vez sea demasiado tarde.

Por lo pronto he abierto uno para mí, para escribir secretos que serán leídos. Escribo tontería y media, líneas de palabras que me gustan, alguna vida mía y paseos cortos por la calle. Me gusta la soledad, crecí así, siendo más una persona solitaria. Ahora de cuando en cuando añoro esa soledad, soledad que en este momento tengo en la habitación del hotel mientras añoro a mi familia. Que estupidez, parece que los seres humanos nunca estaremos conformes. Si no es una cosa será la otra.

No se como vayan mis recuerdos, pero vengo cayendo en la cuenta que estoy yéndome por la tangente, tal vez debería escribir hoy “salí a pasear en bicicleta” pero ese tipo de recuerdos algunos días quedan muy atrás.

Por lo pronto espero que lleguen yá. Eso de estar aquí afuera esperando que abran la oficina es una friega, el termómetro dice –1 grado y algunas basuritas blancas empiezan a caer en la pantalla de mi portátil. Creo que está empezando a nevar de nuevo.

Es ya tarde para escribir, he traído un libro, un buen libro. Me ha gustado mucho ya que es bastante entretenido y puedo acostarme toda la noche con la televisión apagada disfrutando las aventuras e intrigas del pasado.A veces me es difícil escribir, lo cual es natural para alguien que jamás escribió sus pensamientos, tal vez una carta perdida por aquí y por allá, algunas hojas, pero nada más.Anoche no quise sentarme enfrente de la computadora, prefería seguir disfrutando mi libro. A veces las cosas me llegan por épocas que vienen y van, se me antoja leer, a veces se me antoja escribir, algunas veces andar en bicicleta, otras veces no se qué.Soy malo para escribir, batallo mucho con las comas y los puntos, algunas pensamientos los borro por que me cuesta trabajo discernir como demonios se escriben ¿seguirá una coma, un punto o punto y coma? Ese es mi dilema. Me cuesta trabajo escribir. Me he comprado un libro ortografía del cual leí unas hojas y tiré a la basura, y es que no me gustó. Debería haber un libro que se titulara “como escribir para dummys” o algo así.Algunas otras veces escribo cosas que creo no debo poner aquí, a menos que cree una categoría llamada “tubo tubo” o me abra otro blog donde pueda poner mis pestes.A estas alturas del partido creo que he pasado por bastantes cosas. Aprendí álgebra, estudié electrónica y aprendí acerca de los átomos y las ecuaciones de Maxwell. Cocino los fines de semana, puedo tomar un machete y se sembrar, algunas veces puedo tomar el martillo y la madera. He andado en bicicleta de manera solitaria por las montañas, la se armar y desarmar. He estado en el hospital varias veces, una por un accidente en bicicleta y del cual me salvo la vida el casco que llevaba. He hecho multitud de programas de software, se veinte mil cosas de sistemas y ahora soy casi usuario. Me ha tocado muchas hablar en publico y he salido adelante y de buena manera ¿Aprender a escribir ahora? No lo sé, tal vez sea demasiado tarde.Por lo pronto he abierto uno para mí, para escribir secretos que serán leídos. Escribo tontería y media, líneas de palabras que me gustan, alguna vida mía y paseos cortos por la calle. Me gusta la soledad, crecí así, siendo más una persona solitaria que una que le gustara convivir y ahora de cuando en cuando añoro esa soledad, soledad que en este momento tengo en la habitación del hotel mientras añoro a mi familia. Que estupidez, parece que los seres humanos nunca estaremos conformes. Si no es una cosa será la otra.No se como vayan mis recuerdos, pero vengo cayendo en la cuenta que estoy yéndome por la tangente, tal vez debería escribir hoy “salí a pasear en bicicleta” pero ese tipo de recuerdos algunos días quedan cada muy atrás.Por lo pronto espero que lleguén yá. Eso de estar aquí afuera esperando que abran la oficina es una friega, el termómetro dice –1 grado y algunas basuritas blancas empiezan a caer en la pantalla de mi portátil. Creo que está empezando a nevar de nuevo.

Afuera hace mucho frío, no se lo que me espera. Desde la ventana puedo ver que algunos autos están cubiertos de blancos. Los cerros desnudos a mi costado también quisieran estarlo. La nevada fue ligera, aunque por las noticias puedo ver que en Ciudad Juárez sigue nevando.

Es una ciudad pequeña bastante tranquila. He desayunado ya. Prácticamente un buen plato de fruta y 2 waffles. Este hotel no se que tiene, al estilo gringo te ponen fruta, panes, mantequilla y el microondas para desayunar. Incluso el café tienes que tomarlo de una maquinita expendedora de monedas. El jugo no es natural y malo. Lo que me gustó anoche al llegar es la cortesía que arman, colocan cervezas, bebidas y botanas en el lobby; un o puede estar ahí esperando la hora de ir a dormir viendo la televisión. Nadie habla ni voltea a ver. Aunque a veces que caso tiene preguntar, muchos de ellos consultores, se la pasan viajando todo el año sin poder regresar a casa.

Las calles se me han hecho bastante complicadas, para ir a un destino dan vueltas y más vueltas, doblan a la izquierda, luego a la derecha una y otra vez. La ciudad es muy plana, prácticamente no hay edificio de mas de 10 pisos, y los de 6 como el hotel donde estoy son bastante escasos. Alrededor de Chihuahua hay 3 pequeños cerros, me ha llamado la atención su color rojo tenue, casi como si fueran de color rosa. Llegué al anochecer así que no pude ver en medio de que está la ciudad, aunque por lo que he leído está en medio del desierto. Las calles, edificios y monumentos se llaman Pancho Villa por aquí, Pancho Villa por acá.

Su gente es amable y accesible. Todos me han recibido con una sonrisa. Por la mañana la gente que me recibe en la empresa que visito es bastante amena. Uno de ellos platica su regreso de un viaje de tres semanas al sur. Consultores.

Tengo que dejar de escribir, la jornada empieza.

Mientras escribo afuera empieza a caer aguanieve, la temperatura ha descendido bruscamente. A las 6 de la tarde nevaba ya sobre Ciudad Juárez, cuando aquí en Chihuahua son las 9 de la noche todos comentan que de un momento a otro empezará a nevar.

Apenas es la 4a semana de Enero y en lo que va del año he salido de viaje por motivos de trabajo 2 veces, la semana antepasada estuve en Torreón varios días, hoy estoy en Chihuahua, la semana entrante estaré en otra ciudad hacía el centro de México. Esto me hace pensar que este año será especialmente movido.

La parte que odio son los aeropuertos, con el pretexto de la seguridad las revisiones son una verdadera molestia. De cuando acá es necesario que para viajar en tu país alguien te habrá la maleta y te saque los chones al aire enfrente de las filas de pasajeros mientras pregunta: “¿a donde viaja señor?¿Tiene usted una identificación?”.

Los detectores de metales…

-Quítese todos los objetos de metal y póngalos aquí junto con su portátil, el cinturón y la chaqueta también.

Las revisiones que te aplican cuando vuelas a otro país son otro boleto, de esas revisiones denigrantes hablamos después.

Pocas cosas me acompañan siempre. A veces un pequeño radio, tal vez algún libro que llene ese espacio vacío. Las fotos de mi familia en la cartera han sido sustituidas por las del celular, este me permite llevar varias y tal vez una pequeña película con todo y sonrisas. Es mi familia que me acompaña, la que me espera cada noche al llegar a la habitación vacía. Un pequeño crucifijo de madera en mi back-back duerme conmigo en la mesita de noche, me hace recordar mis promesas, la esperanza de algún día.

Los días son difíciles. Levantarse y desayunar rodeado de desconocidos también solos, conocer personas y dejarlas entrar en mi vida durante unos días, platicar de mi vida con ellos y escuchar de ellos la suya, apegarse a la agenda y transmitir el conocimiento.

Mientras escribo, ha empezado a nevar, los pequeños copos blancos de nieve caen lentamente.

Si tan solo pudiera traer las sonrisas y juegos conmigo…

Hasta los 4 años crecí en un pequeño rancho cerca de Nautla, en el estado de Veracruz. Ya casi no tengo recuerdos de esto. Muy vagamente recuerdo un gigante árbol de mangos que servía sostén al columpio de madera que nos divirtió. Los muchas juegos de rondas que con mis hermanas y amigos jugaba. Una delgada baqueta de cemento donde jugué con carritos mientras era un pequeño.

Las fotos que guardo en mi mente se han vuelto cada día más tenues.

Regresar y dormir en ella pareciera irreal, sin embargo estoy ahí. La casa de madera y teja que mis recuerdos guardan ya no tiene jardines. Las flores se han ido. El verde césped que crecía en la entrada se ha ido también. Nos bajamos de los autos, mi pequeño corre presuroso dentro de la casa, es un mundo nuevo, un mundo mágico que hay que explorar. Nos recibe mi madre con los brazos abiertos, mi hermana la abraza,

Es difícil platicar lo que se siente, estar ahí mientras los grillos cantan alrededor, estar ahí bajo los árboles en plena noche. Los tractores todavía existen, viejos y oxidados, la rastra seguramente es la que conocí. Mi pequeño corre sin parar por todos lados, tengo miedo por que la parte de atrás existe un pozo lleno de agua con un brocal de apenas un metro. Le prohíbo ir a la parte de atrás; el sin embargo corre, juega a las escondidas con los demás niños. Nada es suficiente para detenerlo, nada, ni siquiera el pequeño lagarto encerrado en la jaula o las mojarras en la pileta de agua.

Es muy tarde ya y estamos retrasados, debemos decidir si continuamos hasta la ciudad de Veracruz en ese momento o lo haremos al siguiente día. Mientras tanto empezamos a subir las cosas que debemos llevarnos: Un racimo de plátano macho, medio costal sin tostar de café, un mundo de plantas y piedras. Piedras redondas del lecho del río las cuales no existen en Yucatán y que mi hermana aprecia, las aprecia tanto que en cada viaje de mi Madre a Yucatán le pide piedras.

Hemos decidido continuar al día siguiente en la madrugada. Por lo pronto hay que descansar. Hay que aprovechar y bañarse mientras preparan la cena. Mi pequeño sigue corriendo por todas partes, no dura 5 minutos en ningún lado. Tomo a pequeñitas manos en mis brazos y cruzo la calle, del otro lado hay un gran potrero inundado, ella escucha calladita los extraños sonidos que vienen de ahí: ranas, sapos y grillos, es el silencio de aquí.

De cenar se sirven tamales. Ricos tamales envueltos en hoja de plátano y cocinados al vapor: de pollo y chayote con frijoles. Prefiero no comer demasiado por que si no será difícil dormir. Ile no le pone peros a los tamales, mi pequeño sí, quiere cereal. Afuera una rama camina por la calle alumbrados por sus pequeñas velas.

Después de la cena sigo caminando con Ile, me gusta caminar aquí, en el silencio de aquí. Pero no puedo hacerlo por siempre, es hora de revisar el auto, debo terminar cualquier pendiente ya que al día siguiente saldremos a las 3 de la mañana y todavía hay que descansar.

Imagenplaya 016Estas vacaciones no desaproveché la invitación de mi Padre para recorrer aquellos antiguos caminos que muchas veces recorrimos juntos. Fue una caminata larga, sobre todo para mi pequeño acostumbrado a la ciudad. Las veredas cubiertas de piedras irregulares son difíciles de caminar, aunado a las zarzas o espinas a la vera del camino que rasgan la piel.

Fue grato poder mirar después muchos tantos años, tal vez 25, aquel árbol cuya sombra me cobijó muchas veces. Mi pequeño pudo comer mandarinas cortadas por su propia mano a la orilla del camino.

Hace muchos años nos encantaba explorar las diversas grutas cercanas a nuestro pueblo. Partíamos muy temprano por la mañana con lámparas y cuerdas dispuestos a recorrer y explorar la gruta en turno. Caminábamos a veces por kilómetros a través del monte para llegar a ellas. Quisimos visitar una gruta bastante grande a la que varias veces había entrado mientras era pequeño: fué imposible, todos los accesos a ella estaban cerrados.

Mi Papá recordó que cerca de ahí se encontraba otra.

-Solo la vamos a poder ver por fuera, es un hueco en la roca y para bajar se requieren sogas

ascensoTodas las grutas que había visitado en mi adolescencia eran de acceso relativamente fácil, no como la que describía mi Padre. Al llegar ella la sorpresa fue grande, Mario, un conocido nuestro preparaba el equipo para el descenso a la gruta de una familia interesada en tomar fotos para ilustrar “El inframundo” . Yucatán es una de las zonas espeleológicas más ricas del mundo. 

-¿no quieren bajar con nosotros? ¡Anímense!

Mi pequeño rápidamente se apuntó. Solo de asomarme y ver el tiro de 25 metros es algo que se debe pensar. Mi Papa ponía cara de “mejor no” mientras mi pequeño impaciente reclamaba su turno para ponerse el equipo necesario. Terminé con el arnés puesto y descendiendo colgado de una cuerda el equivalente a un edificio de 5 pisos ( suponiendo que los pisos miden 5 metros de altura) a esa parte oscura de la tierra llamada inframundo.

culebritaEntrar a una gruta es toda una experiencia. Uno puede olvidar que el mundo exterior existe: oscuridad absoluta, hendiduras profundas, cañones, montones de rocas, formaciones extraordinarias de estalactitas y estalagmitas descubiertas por los haces de luz de las lámparas. Insectos extraños, murciélagos y serpientes componen la fauna de estas grutas. Algunas huellas y hoyos en los pisos de las grutas sugieren la presencia de mamíferos que no me atrevo a imaginar que animales serán.

Imagenplaya 037Esta mala foto que tomé intenta retratar los pedazos de cerámica maya en el suelo. Estas cuevas fueron visitadas por los Mayas. Se encontraban esparcidas por el suelo y sobre su superficie se pueden apreciar grabados. Escuchamos la historia de como en esta misma cueva ( 40´s o 50´s) se habían encontrado multitud de cerámica, figuras, puntas de flecha y otras cosas. Cosas que desaparecieron por el tiempo. Desde aquel entonces estas cuevas siguen así, disponibles a cualquier persona que pueda entrar a ellas. Cerca de la entrada se puede ver un pequeño túnel prehispánico que permite el acceso a otra bóveda.

Imagenplaya 030Al final terminó el recorrido y llego la parte más dolorosa (por que todo el cuerpo me dolió 3 días): salir de ahí. Siendo parte de los adultos me tocó el ascensor y créanme no es como el de la oficina que oprimes el botón y subes. Han sido los 25 metros más largos que recordaré por siempre. Mi pequeño fue subido por medio de una polea y su sonrisa tardó varios días en borrarse.

Mientras recorríamos el largo camino de regreso no dejaba de pensar en esas maravillas. Mario me daba el dato de 82 grutas documentadas en la zona, ellos todavía planeaban visitar otra en el resto del día.

Imagenplaya 076

El viernes anterior se nos antojo ir a la playa. Todo iba bien hasta que divisamos unas nubes extrañas en el horizonte. Al irnos acercando fue haciéndose más claro lo que eran: langostas. Miles y miles de ellas volaban y brincaban por todas partes, sobre la carretera, sobre los árboles, por sobre las plantas. Los techos y paredes de las casas se veían de color negro. Todo, absolutamente todo estaba cubierto de insectos.

Aunque al principio nos pareció divertido y extraño, poco a poco se va descubriendo la tragedia. Los árboles después del paso de las langostas quedan sin hojas. Muchas familias en los patios de sus casas trataban con desesperación de ahuyentar esta plaga, proteger sus árboles frutales o sus matas de coco. Armados con ramas, alguna sabana o fuego intentaban correrlas de sus propiedades.

Era un espectáculo dantesco. Mangas gigantes de insectos por doquier, encima de los árboles, en el horizonte, de casa en casa.

Lamentablemente donde las vimos no es una zona donde se deba fumigar. Hay flamencos, lagartos, e infinidad de animales que pudieran ser afectados por un insecticida. Pero una cosa es lo que yo diga y otra la realidad. ¿Cómo se librarán de esta plaga? No lo sé.

Ile por la ventana5266 Kilómetros recorridos es lo que marca el tacómetro del auto. Ha sido un largo viaje lleno de recuerdos que no se podrán borrar.

Salimos una madrugada de la penúltima semana de Diciembre. Siendo la cuarta vez que realizo este viaje sé que no es un camino fácil, la carretera está llena de peligros. Sin falta cada año hemos visto como la muerte también visita las carreteras, siempre hay accidentes y hay que extremar precauciones.

Este año mi hermana ha decidido acompañarnos, será la primera vez que viaje en caravana por lo que mi temor aumenta.

Champoton3:00 AM de un frío Jueves: todos a los autos. Los temores quedan atrás. Un poco de café es más que suficiente. He tomado dos radios “Talk About” de Motorola y le doy uno a mi hermana, de esta forma el camino será mucho más fácil. Los niños parece que no se enteran, se han quedado dormidos de nuevo en 5 minutos. Enciendo el motor y comprendo que un largo camino comienza.

Nuevo Léon, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán son los estados que debemos recorrer. Los ojos y la mente se llenan de imágenes, emociones y sentimientos que no tienen precio. Cada estado es diferente: de Nuevo León y Tamaulipas uno se lleva sus hermosas montañas y un frío viento al amanecer. Veracruz con una vegetación exuberante, deliciosa comida y recuerdos de niño es inolvidable. Tabasco y sus bellos pantanos de Centla. Campeche es simplemente una maravilla, se conduce varias horas por el costado de un mar color verde turquesa. La ciudad de Campeche y sus murallas ( recuerdo de aquellos tiempos de piratas) es indescriptible. Yucatán, ¿qué puedo decir de Yucatán? No hay palabras.

En la grutaUno siente que todo esto vale la pena al bajarse del auto y ver la alegría y felicidad de nuestra gente que espera y nos recibe con los brazos abiertos. Risas y brincos, los primos se encuentran y juegan. Pequeñitas manos rápidamente pasa de brazos en brazos. A mi hermana y su esposo se les nota bastante la emoción en el rostro ante los gritos de alegría de sus niñas que esperan.

No habrá presión que atender, son vacaciones, se acercan las fiestas. Hay que disfrutar.