Octubre 2006


Comenzaba a trabajar. En aquél entonces apareció la oportunidad de trabajar en el DF. No había mucho que pensarle, era una buena oportunidad. En ese momento nunca pensé que fuera a salir de Yucatán por tanto tiempo, un mes se convirtió en un año, el DF en Monterrey, un año en muchos más. Heme aquí.

Recuerdo que nuestras oficinas estaban sobre la calle de Nuevo León en la Condesa. Muchas veces los vecinos nos recordaban la multitud de gente que había fallecido durante el temblor del 85. Nos platicaban de aparecidos y fantasmas. Sonreíamos tratando de ser amables. Quien iba a pensar.

Un día, regresábamos de comer Claudia, Ricardo y yo, teníamos una plática amena de no me acuerdo que. Al llegar al edificio donde teníamos las oficinas les dije: “Adelántense, déjenme comprar con el señor de la esquina unos chicles”. Me tarde nada, la esquina estaba a 10 metros, pero ya no los pude alcanzar en el elevador.

Cuando entré en la oficina, estaban los 2 sentados, con la cara pálida, en silencio.

-Qué les pasa, parece que vieron un fantasma-les dije sonriendo.

-pues mas o menos – contesto Ricardo con trabajo.

Se miraban el uno al otro, Claudia comenzó el relato.

-Llegamos a la oficina y al abrir la puerta estaba frente a la pared una persona joven recargada sobre la pared. De repente desapareció.

-¿Viste lo mismo que yo ví?- le preguntó Ricardo

-¿qué viste?

-Una persona que estaba recargada sobre la pared y de repente desapareció.

-Y estaba vestida así y así – decía Claudia y le describía el color de sus ropas.

-Si.

Se miraron el uno al otro y se sentaron en la primera silla que encontraron. Ahí fue donde me los encontré. Ese fué el primer suceso extraño.

El segundo me pasó a mi.

El viernes por la noche me enteraba por las noticias de la muerte del periodista estaunidense en Oaxaca. Veía con mucha tristeza y coraje que reportaban que el presidente había convocado a una reunión de urgencia para las 11 de la noche. Mi primer pensamiento fue que al fin ordenarían la entrada de las fuerzas federales.

El sábado evite escuchar las noticias.

Hoy domingo puedo comprobar que mi pensamiento se volvía realidad; la foto en la portada del norte en donde mostraban a la policía federal descendiendo de un avión en el aeropuerto de Oaxaca lo confirmaba. Para las 4 de la tarde había ya reportes del desalojo de barricadas, hasta ese momento con un saldo en blanco de heridos, ya no digamos de muertos.

Veo con tristeza que hasta que mataron un gringo entonces a Vicente Fox le importó, si los muertos hubieran sido puros mexicanos otra sería la historia, el Lunes estaríamos escuchando por las noticias de oooootra reunión en Gobernación.

Dejo crecer el conflicto, y ahora que ya entró todos pensaran (me incluyo) que la policía entró por que le importó más al Presidente su imagen internacional, todos pensarán que entró por que el embajador de Estados Unidos le tronó los dedos. A nadie se le ocurrirá pensar que lo hizo por convicción.

Me queda claro que le valió el millón y medio de niños sin clases durante 5 meses. Que le valieron todos los muertitos que ya había. Que le valió que no se pudiera transitar libremente, los trabajos perdidos, y la angustia de las familias que viven en Oaxaca.

Que a Ulises Ruiz lo juzguen los oaxaqueños, yo me apunto para opinar sobre Vicente Fox; por que voté en el 2000, por qué voté por el, por que pago impuestos y por que soy Mexicano.

Si tan solo hubiera tenido los huevos cuando se necesitaba.

Se acercan los primeros días de frío. Todo cambia, las tardes se hacen mas oscuras, las noches más húmedas y frías. Manejar es un suplicio, los autos se detienen, las avenidas se vuelven lentas y desesperantes. Todos parecieran tener prisa. Escucho el claxon tras de mi, aún no he perdido la paciencia así que lo dejo pasar. No entiendo cual pueda ser la ventaja de cederle el paso, en todo caso el auto que me rebasa ahora está 3 metros enfrente de mí. Ambos seguimos estando en medio de este mar de autos y de gente histérica.

Prefiero irme por la Diana antes que tomar el túnel, bajaré por la secretaría de relaciones exteriores, tomare la Loma Larga y seguiré por dentro de la colonia hasta Zuazua. Otras veces ha funcionado, esta vez no, han cerrado Morones a la altura de Cuauhtémoc y todo es un caos. La lluvia cae, los autos no avanzan. Me entretengo cambiando las estaciones de radio y encuentro una canción que me gusta. Quiero evitar las noticias, hace rato que los problemas no cambian, las noticias son las mismas: gente en las calles, niños sin clases en Oaxaca y nadie con huevos para resolver las cosas.

Logro al fin salir de este caos. Recojo a mi esposa y los niños, ahora sí, al fin a casa. Nos encaminamos a la Carretera Nacional, Garza Sada es fácil, únicamente se atora un poco en el entronque de Lázaro Cárdenas, pero no se detiene.

Me preocupa la carretera, sobre todo cuando ha llovido. Apenas llevo un año de vivir por el rumbo  y he perdido la cuenta de los accidentes que he visto.

- Papá, tengo hambre. ¿me haces un sanwidch?

-Sí pequeño, ya mero llegamos – respondo.

La lluvia ahora muy fina sigue cayendo. Poco a poco las luces de la ciudad van quedando atrás. El ruido se desvanece. Por la izquierda un auto me rebasa, va demasiado rápido, extremadamente rápido. Le vale madre.

Abandono la carretera, al fin hemos llegado.

Al bajarme del auto siento la humedad en el rostro, hace frío. No alcanzo a ver la montañas, están cubiertas de nubes. Mientras cierro el portón pienso que mañana tal vez será diferente.

El sábado me puse a cortar el zacate otra vez. Ha llovido demasiado. Así que compré gasolina, un rollo de plástico, saqué mi cortadora y sobres, me dispuse a pasársela encima de todo ese molesto zacate que crece demasiado. No había llovido así que ese día mi patio estaba lleno de Mariposas amarillas. De vez en cuando aparecía una Monarca, con sus alas gigantescas, naranjas y negras. ¿Dónde estaban?

Después de una hora de estar cortando zacate, todo cansado de cargar la cortadora, lleno de sudor, me tiré en una silla con la mirada al cielo. Sorpresa, ahí estaban las monarca, seguían pasando sobre Monterrey. Algunas de ellas volaban sobre los 100, 200 o 300 metros, tal vez más, apenas se podían distinguir los puntos naranjas en el cielo. Pasaban y pasaban.

Ahí estuve tirado hasta que en un abrir y cerrar de ojos las nubes negras cubrieron el cielo. Rápidamente me puse a recoger todo lo que había dejado tirado en el patio, el rastrillo, los guantes, el rollo, la tijera, el machete, la gasolina. Cuando termine, todo estaba oscuro.

Ya no había mas monarcas en el cielo.

Este fin de semana por fin pude ver “The Bourne Supremacy“, segunda parte de “The Bourne Identity“. Esto fue gracias a que los de SKy se mocharon y abrieron la señal de CINECANAL. Durante la película en varias escenas el agente Bourne se sube al metro para perderse de los que lo siguen. Alguna vez leí la novela de Robert Ludlum y ahi describe con más detalle como perderse en el Metro. Otras novelas de espías describen metodos diversos. Vale la pena conocerlos, aunque nunca crees ponerlos en práctica…

En mi primera visita de trabajo a España, me fui de traje y corbata. Barcelona es hermosa, Madrid tiene mucha historia, Toledo es impresionante. Hice muy buenos amigos en Madrid y Barcelona , su gente me pareció muy amigable y honesta. Cuando me agarraron confianza me dijeron: “aquí en España, no se estila usar traje, mira como vamos vestidos”. Aprendí bastante.

La segunda vez, todo salió mal. A la media hora de llegar a Madrid fui asaltado. Se llevaron mi cartera, las tarjetas…todo. Me quedé con el pasaporte y con los Euros que recién había cambiando en el aeropuerto. Era Domingo.

Decidí tomando en cuenta las recomendaciones recibidas en mi viaje anterior no llevar traje ni corbata, resulta, que a la oficina a la que fui, todos iban de traje y corbata. Oh que la chingada. Para terminar de joder, hacía un frío de los mil demonios, lo único que tenía era la chaqueta ligera que llevaba para mitigar el frío del largo vuelo. Así que en lo que llevaba mi reposición de la tarjeta, ni pedo, me tuve que aguantar.

El sábado siguiente como andaba escaso de fondos, decidí conocer Madrid caminando. Caminé por todas partes, al norte y al sur, al este y al oeste. Descubrí bastantes cosas interesantes, me metí por error en varios barrios pobres, con paredes llenas de graffitis y gente drogada en las esquinas, cuando se ponía muy feo giraba 180 grados y regresaba sobre mis pasos. Pensaba: ¿De donde sacas que todo era azul?.

El domingo me fui al Museo del Prado. Precioso, pero después de 4 horas sales hasta la madre de Arte.

Después de esto decidí caminar hasta el Hard Rock para comprar la gorra que mi cuñada me había pedido. Unos 100 metros antes de llegar sobre la acera por la cual caminaba estaba un sujeto con un mapa en la mano, al ver que me acercaba mientras me mostraba el mapa me hizo una pregunta, pensé que me preguntaba donde quedaba algo, y me acerqué a ver el mapa. Error. En ese momento quién sabe de donde salieron 2 policías vestidos paisano, y mientras con un rápido movimiento te mostraban la placa te gritaban ¡Quieto!. Me revisaron, el pasaporte, saqué todo lo que traía en los bolsillos, me hicieron mil preguntas, yo le expliqué que simplemente era un turista caminando que iba a comprar una gorra al Hard Rock. Al otro tipo le fue peor, resultó que era de Rumania, todavía no comprendo como no lo encueraron ahí. Estaba que me llevaba la chingada, les reclamé que por qué me hacían esto. “Por esta zona hay mucha droga” me respondieron, los del este se dedican mucho a esto y simplemente tu te metiste. Me miraron y me dejaron ir, pidiendo una disculpa y dandomen míl recomendaciones acerca de la seguridad en Madrid. Encabronado, decidí cortar por lo sano e irme al hotel a encerrarme.

Así que me puse a caminar hacía el hotel. Después de unos 20 minutos de caminar me pareció notar que me seguían. Antes de que fuera fanático de las novelas históricas, era fan de novelas de conspiraciones donde espías rusos versus espías estaunidenses tramaban planes perversos teniendo como escenario Europa. Eran las que estaban de moda. Así que ahí estaba yo, con una persona aparentemente siguiéndome, chale, hasta me sentí James Bond. Para comprobar mi teoría seguí caminando con calma, doblé en una esquina, el tipo dobló. Doblé en otra, el tipo dobló también. Me metí a una tienda, el tipo esperó. Recordé que no sé en qué novela el mejor método para perder a alguien era el Metro. Me encamine al metro más cercano que tenía con el tipo trás de mí. Esperé un rato, al llegar el metro me subí , el tipo se metió al otro extremo del vagón. Esperé hasta que sonó el silbato del tren anunciando que las puertas se cerrarían y en ese momento echo la madre me baje de un brinco. Tomado por sorpresa el tipo se lanzo sobre las puertas que se cerraban ya. Mientras el forcejeaba con las puertas yo simplemente me había quedado parado en el andén viendo como batallaba para salir, así que cuando pudo salir del metro, se topó de conmigo, lo miré con una cara de “ya ni chingan”. Se quedó estático, entonces se dio la media vuelta y se fue.

Ahí se acabó mi viaje a Madrid. El resto del fin de semana me la pasé encerrado leyendo. Y al primer vuelo para México me regresé.

Todavía a veces me da miedo pensar en que demonios me metí sin querer.

Aprendí bastante:

  • Nunca creas en lo que te digan.
  • Te pueden asaltar tanto aquí en México como en Europa.
  • Ser de nacionalidad Mexicana es una chulada.
  • No importa que vayas a al desierto del Sahara, siempre lleva un abrigo.
  • A tu banco le vale madre si te asaltan. Cerciórate una y otra vez que tu banco ha tomado nota de todas y cada una de tus tarjetas. Nunca pierden.
  • No confíes en nada, ni en nadie.
  • Las novelas de espías, enseñan.

En mi tercer viaje a España, me fui de traje y de corbata, hablé fuerte y recio casi gritando, únicamente me metí a lugares bien. Pregúntenme como me fue. De pelos.

Cuando era niño todas las tardes nos reuníamos en la calle enfrente de mi casa para jugar trompo. Era una juego bastante sencillo. Para comenzar pintábamos una raya y todos lanzábamos el trompo, el que cayera más lejos de la raya ponía su trompo en el suelo, entonces todos los demás teníamos que bailar el trompo y cada vez que lo hiciéramos debíamos pegarle al trompo que estaba en el suelo. El objetivo era sencillo, debíamos empujar el trompo en el suelo a punta de golpes unos 100 metros sobre la calle. Si al bailar el trompo nó podías pegarle al del suelo entonces el tuyo lo sustituía.

Nuestra calle no tenía pavimento, así que transportábamos el trompo a través de la calle, por encima y a través de charcos, de piedras, hierbas y lodo. Teníamos los dedos llenos de ampollas de tanto lanzarlo y una sonrisa que nadie nunca nos pudo robar. A nadie le importaban las caricaturas en la televisión, jugar al trompo era mucho más divertido. Todos los días sin falta después de comer estábamos ahí. Llenos de alegría, entusiasmo y emoción. Jugábamos bajo el sol, bajo la lluvia, por las noches, todo el sábado y los domingos después de ir a misa. A veces éramos 2, otras veces 5, 10 o más.

Solo uno perdía, y era al que le había tocado tener su trompo en el suelo al llegar a la meta. Si la apuesta era inocente, el trompo perdedor recibía 10 o 5 toches, los cuales consistían en dar golpes ligeros con la punta de nuestros trompos sobre el trompo perdedor. Si la apuesta era grande, entonces el trompo era destruido usando diferentes métodos, desde piedras hasta toches salvajes que arrancaban grandes pedazos de madera. Era una tristeza perder, llorabas a más no poder con el orgullo por los suelos y el trompo destrozado.

Al día siguiente otra vez estabas ahí al pié del cañón, presumiendo un reluciente trompo nuevo.

Este fin de semana comenzó la Feria del Libro 2006 en Monterrey, me gusta ser de los primeros asistentes y recorrer cada stand con calma. He aprendido que es mejor ir lo mas temprano posible para evitar las aglomeraciones. Es odioso estar en un stand lleno de personas donde simplemente es imposible tomar el libro que te llama la atención por que hay 40 personas enfrente de ti.

  • No vi a Gandhi que estuvo el año pasado, tampoco a Castillo. Realmente los extrañe bastante, Castillo me permitió el año pasado salir colmado de libros a un precio baratísimo. Que de los 15 libros que compre ahí 5 no me gustaron, no importa. Realmente no duele mucho quejarse de un libro de 25 pesos que de uno que te costo 300 y lo consideras malo. No comprendo que paso esta vez, ¿se habrán quejado los demás de estas 2 librerías por que vendían libros baratos?.
  • Que sorpresa, el dueño de todas librerías de 2a mano en Juárez estaba en la feria del libro: ¡estaba comprando libros!. No pude dormir pensado que libros habría comprado una persona que su negocio ha de tener unos 100,000 libros.
  • Al pasar por un stand una señorita sin decir “permiso” me puso un libro en las manos, el título era algo así como “3 pasos sencillos para ser feliz”, lo mismo hacía con todas las personas. Para colmo, con una cara de emoción casi orgasmica, recetaba: “cómprelo, aproveche, horita tenemos una promoción, si lo compra, el autor los está autografiando”. Me dio mucha risa, seguramente tenía en mente que toda la gente se moría de ganas de platicar con el autor, ve tu a saber quién era. Como no buscaba en ese momento la felicidad, le devolví el libro.
  • Al pararme en un stand a ver unos libros de cocina que me encantan, la vendedora me mostró unos libros de cocina, bonitos pero nada más. Le pregunté el precio, “$1,000, pesos” me respondió. Ahí caí en la cuenta que había caído en un stand donde se dedican a vender libros a plazo, una vil estafa.
  • Me llamo la atención el libro: “La catedral a la orilla del mar”, o algo así. Pensé que era una novela de Ken Follet, y continuación de “Los pilares de la tierra”, me equivoqué, era de otro autor.
  • Después de varios años, al fin encontré la novela: “Los hijos del grial”. Esta novela sinceramente me encantó, sobre todo la descripción de la noche anterior a la caída del castillo de los cataros, es genial. Desde hace años había querido conseguir la 2a parte, hasta que el año pasado la conseguí en FNAC. Lo malo es que la continuación es pésima. Tengo pendiente leer otra novela del mismo autor acerca del ejercito de niños que fue a las cruzadas.
  • Como cada año, no recuerdo si es desde hace 6 o 7 años, pasé por el stand de colofon, y la novela “el rinoceronte del papa” seguía estando ahi, en el mismo lugar, en el mismo librero y al mismo precio. No entiendo por que una edición de bolsillo de una novela historica cuesta $396 pesos desde hace 6 o 7 años. ¿alguién sabe?
  • Como siempre, los del metro tenían libros a buén precio. El año pasado me compre 2 libros que entretuvieron a mi peque por un año. Este año me hize de 2 mas para niños: Drácula y 20,000 leguas de viaje submarino. Las ilustraciones son barbaras.
  • Este año la feria se me hizo mucho más pequeña. ¿que les habrá pasado?, hasta la comida estaba más jodida.

Salí con 14 libros, creo tengo una dotación suficiente de lectura para un año más.

Era un sábado por la mañana de 1995, el día anterior había caído una impresionante lluvia, recién estrenaba mi bicicleta de montaña así que era el tercer fin de semana que paseaba por la ciclopista del río Santa Catarina en Monterrey. Me fascinaba la idea de poder ir desde más allá del parque Plaza Sesamo hasta Santa Catarina. La mañana era limpia y un poco fresca, el cielo tenía un azul perfecto con nubles blancas.

Me llamo la atención la multitud de mariposas que atribuí a la lluvia del día anterior, aunque pensé que para ser octubre era algo extraño. Conforme avanzaba sobre el río las mariposas no cesaban, entonces caí en la cuenta de que eran cientos y cientos de mariposas, miles, las que volaban a mi alrededor. Pasaban sobre el río, sobre los árboles, sobre constitución, sobre las casas, sobre los autos. Se podía ver a lo lejos sobre el río como lo cubrían todo.

Algunas se posaban sobre la flores y descansaban. Lentamente me acerqué a una de ellas.

¡Son las Monarca! – Exclame en silencio cuando caí en la cuenta.

Detuve mi bicicleta y me senté sobre una piedra al lado del río a contemplarlas. No recuerdo cuanto tiempo estuve ahí en silencio admirándolas. Al regresar a la casa sobre la loma larga desde donde se podía ver toda la ciudad de Monterrey pude contemplarlo todavía mejor. Pasaban y pasaban por sobre Monterrey sin cesar. Sentía como cada una de ellas llevaba un poco de esperanza y alegría.

A sido uno de los días mágicos de mi vida.

Hoy, 11 años después han regresado. Las mariposas están aquí. De nuevo vuelan por sobre Monterrey. Me preocupa verlas más pequeñitas de lo normal. Ayer por la tarde al caer el día una de ellas entro a la casa. Seguramente quería descansar de su largo viaje.

Lo extraño es que como cada año, nadie en Monterrey parece darse cuenta de esta maravilla, manejan sus autos preocupados en el semáforo que está en la esquina, esperando el verde para rápidamente huir en sus autos tratando de dejar sus problemas atrás pero sin lograrlo. Nadie durante estos últimos 11 años me ha comentado algo.

Cada año, los periódicos mencionan este largo viaje, y llaman nuestra atención sobre el peligro que corren los bosques en Michoacán, hablan sobre el deterioro y la muerte de miles de ellas, pero nunca han mencionado que en su largo camino pasan por sobre de nuestra ciudad y que se detienen todas las noches sobre nuestros árboles a descansar.

Gracias a esta omisión he reservado esta maravilla para mí y nuestra familia.

Mis ojos se llenan de lagrimas esta vez. Ahora tenemos en nuestra familia una personita más con quién compartir este momento. Les enseñaré a mis pequeños a esperar ansia el regreso de las mariposas. Podremos sentarnos sobre una piedra a contemplarlas. Ile sobre mis rodillas ya que apenas da sus primeros pasos. 

Ha pasado un año más, la espera ha terminado.